El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX ya no es solo entretenimiento: es un espejo de las tensiones culturales de Estados Unidos. Este 8 de febrero de 2026, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California el protagonista será el artista puertorriqueño Bad Bunny, quien se convierte en el primer cantante latino y de habla hispana en encabezar en solitario el show más visto del planeta.
Su elección ha desatado una conversación que trasciende la música. Para muchos latinos en el país, el anuncio representó una victoria simbólica de identidad y visibilidad cultural. Sin embargo, figuras conservadoras cuestionaron que el escenario más emblemático del deporte estadounidense esté dominado por un artista que canta exclusivamente en español, mientras el expresidente Donald Trump calificó la decisión como “ridícula” y dijo que no asistiría al evento.
Un fenómeno global imposible de ignorar
Más allá de la polémica, los números respaldan la apuesta. Bad Bunny ha sido el artista más escuchado del mundo en Spotify en múltiples ocasiones, ha acumulado decenas de miles de millones de reproducciones y ha liderado el Billboard 200 con álbumes en español, además de ganar varios premios Grammy.
Para la industria musical y la NFL, su selección responde menos a la política que a la realidad demográfica: una audiencia joven, latina y global que el fútbol americano busca conquistar mientras su público tradicional envejece. El Super Bowl podría alcanzar hasta 150 millones de espectadores en todo el mundo, impulsado en parte por ese alcance multicultural.
Cuando el espectáculo se vuelve debate
El conflicto revela un fenómeno mayor: en la era digital, cada decisión cultural se interpreta políticamente. Analistas señalan que el rechazo no se centra tanto en la postura del artista, sino en el idioma que representa y en lo que simboliza sobre pertenencia e identidad en Estados Unidos.
Esta transformación no es nueva. Desde las protestas de Colin Kaepernick hasta los shows de Jennifer Lopez, Shakira o Rihanna, el medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en un escenario donde entretenimiento, raza, migración y poder cultural se entrelazan.
Más que un concierto
Cuando Bad Bunny pise el escenario durante el duelo entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, su presentación ya será parte de una conversación nacional sobre quién define la cultura estadounidense y para quién se produce el mayor espectáculo deportivo del mundo.
En ese sentido, el medio tiempo de 2026 no solo promete música y coreografía. Promete algo más profundo: un momento donde la cultura latina deja de ser invitada y pasa a ocupar el centro del escenario global.Los New England Patriots jugarán contra los Denver Broncos en el Campeonato de la AFC este domingo, mientras que los Seattle Seahawks se enfrentarán a los Los Angeles Rams en el Campeonato de la NFC este fin de semana.
Trump no asistirá al partido.
Sin embargo, el presidente Donald Trump ya anunció que no asistirá este año.
“Está demasiado lejos. Iría. Tengo muy buena relación con el Super Bowl, les agrado”, dijo Trump en una entrevista con el New York Post el viernes. “Iría si, ya sabes, fuera un poco más corto el viaje”.
El Super Bowl 2026 se jugará el domingo 8 de febrero de 2026 a las 6:30 p.m.
El partido se llevará a cabo en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California.
