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Polonia, el eco de una vida judía que el Holocausto intentó borrar

Roxana de la Riva Por Roxana de la Riva
11 de marzo de 2026
in INTERNACIONALES
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En 1940, las autoridades nazis establecieron el gueto en Varsovia. Sebastian Urlik muestra los vestigios de un muro que encerr[o a los judios en Varsovia. Foto Roxana de la Riva.

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Irene Shashar la sobreviviente del Holocausto nos comparte su testimonio

Comparte cómo enfrentó la persecución nazi, el dolor de la separación familiar 

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Polonia albergaba una de las comunidades judías más grandes de Europa. Hoy, sus calles, monumentos y museos siguen narrando la historia de una sociedad profundamente marcada por el conflicto y el Holocausto.

En ese contexto, La Prensa inicia una serie de cuatro historias que revisan la memoria del pasado y reflexionan sobre cómo ciertos discursos políticos, en distintas partes del mundo, han descrito a determinados grupos como “amenaza” o “invasión”, generando debates actuales sobre identidad, seguridad y convivencia en sociedades diversas.

Polonia. – Durante décadas, Irene Shashar, guardó en silencio una parte fundamental de su vida. Sobreviviente del Holocausto y académica retirada, evitó hablar con sus propios hijos sobre el pasado que la marcó desde la infancia. Pero una carta inesperada del Ministerio de Educación de Israel cambió todo.

La invitación le pedía acompañar a unos 180 estudiantes israelíes, jóvenes de entre 16 y 18 años, en un viaje educativo a Polonia para visitar el antiguo campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

“Leí la carta en casa y se la mostré a mi marido”, recordó Salazar en una entrevista. “Nos miramos y él me dijo: ‘Ignóralo’. Pero yo no podía hacerlo. Sentí que tenía que ir”.

Nacida en Varsovia en 1937. Durante la ocupación nazi obligaron a su familia a vivir en el gueto de la ciudad, a su padre lo mataron los SS e Irene, llamada Ruth en aquel entonces, escapó con su madre por el alcantarillado hasta llegar la parte aria de Varsovia. El resto de la guerra la pasó como “niña escondida”. Es autora del libro “Yo vencí a Hitler”.

Durante la conversación con medios latinoamericanos y de Estados Unidos, Shashar desde Israel, también recordó el papel que tuvo la comunidad latina en su vida después de sobrevivir a los horrores de la guerra.

“Primero quiero agradecer al Perú por haberme aceptado”, dijo. “En ese tiempo era muy difícil conseguir una visa de entrada. Pero una sobrina de mi mamá logró hacerlo a través de la familia de su esposo, y así obtuvimos permiso para entrar mi mamá y yo”.

Recordó su llegada al país como el comienzo de una nueva etapa.

“El Perú para mí fue como un sueño”, explicó. “Fue una vida nueva. Allí viví mi adolescencia, una etapa que pude disfrutar plenamente”.

Se le preguntó si algunas situaciones actuales —como discursos de odio o políticas migratorias que separan familias— le recordaban los primeros pasos de persecuciones históricas.

“Es terrible, terrible”, dijo. “Yo no conozco todos los detalles, ustedes saben mejor lo que está pasando, pero la separación de padres e hijos es algo muy doloroso”.

Durante el Holocausto, más de seis millones de judíos fueron asesinados por la Alemania nazi, entre ellos cerca de un millón y medio de niños.

“¿Qué podía haber hecho yo?”, dijo. “Era un bebé de ocho meses. Y aun así querían matarnos”.

“Irene, uno te escucha y no siente odio en tus palabras”, se le preguntó. “¿Cómo se transforma tanto dolor en esperanza?”

“Yo creo que la vida es bella, tal como decía Mercedes Sosa en su canción ‘Gracias a la vida’”, afirmó. “Agradezco cada día que me despierto por la mañana, que puedo poner los pies en el suelo, caminar al baño y seguir adelante sin depender de nadie”.

A lo largo de los años, su testimonio la ha llevado a hablar ante audiencias de todo el mundo. Uno de los momentos más significativos ocurrió el 27 de enero de 2020, cuando fue invitada a dirigirse a miles de personas en la sede de las Naciones Unidas durante la conmemoración internacional del Holocausto.

Shashar subraya que en aquel momento los judíos no tenían un Estado que los protegiera.

“Hoy Israel existe. Hay un ejército, hay un país que puede defender a su gente”, afirmó. “Nosotros no teníamos a nadie que viniera a ayudarnos”.

Hoy, a sus 88 años, Shashar continúa compartiendo su experiencia con estudiantes, periodistas y comunidades internacionales. Dice que el paso del tiempo la impulsa a seguir hablando.

Su vida también está marcada por la familia que logró construir después de la guerra.

“Tengo un hijo, una hija y siete nietos”, dijo con orgullo. “He sobrevivido para que ellos puedan vivir”.

A sus 88 años, la sobreviviente del Holocausto Irene Shashar siente que su mayor responsabilidad es transmitir su historia antes de que el tiempo pase definitivamente la página.

Un recordatorio de la historia

Aun así, advierte que el odio y la discriminación continúan presentes en muchas partes del mundo. “No aprendemos de la historia. El antisemitismo y el antisionismo siguen existiendo”, dijo.

“Hace unos minutos tuve que correr al refugio”, relató durante la entrevista, refiriéndose a las sirenas de alerta en Israel. “Para mí es como volver a esconderme, como cuando era niña y tenía miedo de que me vieran y me mataran”.

La diferencia, dice, es que hoy vive en un país que puede defenderse. “Ahora tenemos un Estado, tenemos un ejército. En ese entonces no teníamos a nadie que viniera a ayudarnos”.

A propósito, durante la conversación, Shashar también habló de los desafíos actuales que vive Israel y de cómo, incluso en medio de esas circunstancias, continúa con su misión de compartir su historia.

Un llamado contra el odio

Shashar también participará próximamente en una marcha con sobrevivientes en Polonia. El 14 de abril planea caminar junto a otros sobrevivientes entre los antiguos campos de Auschwitz y Birkenau, llevando la bandera de Israel.

A quienes le preguntan cómo enfrentar el odio que aún existe en el mundo, su respuesta es directa. “Escriban. Hablen. Promuevan la hermandad”, dijo dirigiéndose a los periodistas presentes.

En su mensaje final exhorta a recordar que no es solo mirar al pasado, sino una forma de proteger el futuro. “Si olvidamos”, advierte, “la historia puede repetirse”.

“Mientras pueda, seguiré contando mi historia”, concluyó.

Precisamente, las periodistas realizaron un recorrido por el antiguo Gueto de Varsovia, escenario donde Shashar vivió los horrores del odio nazi. Caminar por esas calles e imaginar la vida cotidiana durante la Segunda Guerra Mundial resulta profundamente conmovedor.

El recorrido permite dimensionar la persecución que enfrentaron miles de familias judías cuando este barrio fue convertido en el mayor gueto establecido por la Alemania nazi en la Europa ocupada. La experiencia invita a reflexionar sobre cómo debió sentirse vivir en esa época marcada por el miedo, la separación de familias y la constante amenaza contra la vida de toda una comunidad.

Antes de la guerra, el barrio judío de Varsovia era uno de los centros más grandes de vida judía en Europa. Según historiadores, alrededor de 370.000 judíos vivían en esta zona, lo que representaba aproximadamente una de cada cuatro personas en la ciudad.

“Muchos de esas personas, la gran mayoría, perdieron la vida”, explicó Sebastian Urlik, historiador y maestro polaco. Una de cada cuatro personas era judía”.

La invasión alemana de Polonia en 1939 cambió radicalmente la vida en la ciudad. En 1940, las autoridades nazis establecieron el gueto, encerrando a cientos de miles de judíos detrás de muros con alambradas eléctricas. Las condiciones de vida se deterioraron rápidamente debido al hambre, la enfermedad y la represión.

El recorrido también incluye una aclaración histórica que los guías consideran importante repetir ante visitantes internacionales.

Los campos de exterminio, subraya, fueron creados y administrados por la Alemania nazi durante la ocupación. “No se debe decir ‘campos de exterminio polacos’. Decirlo correctamente es importante para preservar la historia”.

Ese recuerdo se preserva en diferentes espacios conmemorativos del barrio, entre ellos el Monumento a los Héroes del Gueto, dedicado a los combatientes del levantamiento del gueto en 1943.

Justo frente a ese monumento se encuentra el POLIN Museum of the History of Polish Jews, uno de los centros culturales más importantes de Europa dedicados a la historia judía.

“El museo no es solo sobre el Holocausto”, explica el guía. “Es sobre mil años de historia judía en Polonia”.

Las exposiciones muestran cómo las comunidades judías contribuyeron durante siglos al desarrollo cultural, económico y social del país. Sin embargo, también evidencian cómo su vida, su identidad y su dignidad fueron progresivamente socavadas, humilladas y finalmente condenadas a la persecución y la muerte.

Hoy, estos debates se reflejan en distintos contextos internacionales. En países como Estados Unidos, por ejemplo, persisten discusiones sobre temas como el perfilamiento racial, las políticas de seguridad y el delicado equilibrio entre la protección pública y los derechos civiles.

En paralelo, el conflicto en Medio Oriente —incluida la situación actual que vive Israel— ha reavivado debates globales sobre antisemitismo, seguridad nacional y convivencia entre comunidades.

Los recorridos por el antiguo gueto de Varsovia buscan precisamente ese equilibrio entre memoria histórica y reflexión contemporánea. Caminar por estas calles permite observar cómo el pasado permanece presente en el paisaje urbano.

“Recordar lo que ocurrió aquí no es solo mirar hacia atrás. Es entender cómo el pasado puede ayudarnos a reflexionar sobre el mundo en que vivimos hoy”, dijo Urlik en su reflexión final. 

Espere la próxima semana el seguimiento a este reportaje. 

 

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Tags: Fuente LatinaHolocaustoIsraelJudíosSegunda Guerra Mundial
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