En el marco del décimo aniversario del Desfile y Festival Puertorriqueño en Orlando, la organización Florida Puerto Rican Parade Inc. convocó a empresarios, inversionistas y miembros de la diáspora a participar en el foro “Build the Future in Puerto Rico”, un espacio diseñado para explorar las oportunidades económicas de la isla y promover el regreso estratégico del talento boricua.
El evento reunió a exfuncionarios gubernamentales y expertos de la industria, quienes presentaron un panorama amplio sobre los incentivos, retos y pasos concretos para establecer o expandir negocios en Puerto Rico. Más allá de un simple llamado emocional al retorno, el mensaje central fue claro: regresar a la isla puede ser una decisión estratégica y sostenible.
Más que capital: talento y experiencia
Uno de los ejes del foro fue la necesidad de atraer no solo inversión económica, sino también capital humano. Los panelistas coincidieron en que Puerto Rico necesita el conocimiento, la experiencia profesional y las redes que los puertorriqueños han construido en Estados Unidos.
“El objetivo no es únicamente que traigan su dinero, sino su experiencia, su visión empresarial y su capacidad de innovar”, destacó la licenciada Valerie Rodríguez-Erazo durante la presentación. La idea es impulsar una transformación económica que vaya más allá de incentivos contributivos.
Act 60: una herramienta clave
Gran parte de la discusión giró en torno a la Ley 60, un marco que agrupa diversos incentivos para sectores como servicios, manufactura, turismo y tecnología. Este programa, extendido recientemente por varias décadas, busca atraer inversión y fomentar la creación de empleos.
Entre los beneficios más destacados se encuentran:
- Tasas contributivas reducidas para individuos y corporaciones
- Exenciones en ganancias de capital bajo ciertas condiciones
- Oportunidades para exportar servicios desde la isla a mercados globales
Los expertos explicaron que profesionales independientes, consultores, emprendedores y trabajadores remotos pueden beneficiarse particularmente de este esquema, siempre que cumplan con requisitos como residir al menos 183 días al año en Puerto Rico y establecer allí su centro de vida y negocios.
Impacto económico en crecimiento
Desde su implementación en 2012, los incentivos han generado resultados medibles. Según datos compartidos en el foro:
- El empleo en servicios profesionales y técnicos ha crecido más de 40%
- Se han creado más de 22,000 empleos
- Los salarios en sectores clave han aumentado cerca de un 28%
- Se han establecido más de 1,000 nuevas empresas
Además, se destacó que el programa ha generado miles de millones de dólares en actividad económica y un aumento significativo en la recaudación por impuestos al consumo.
Retos estructurales pendientes
A pesar del optimismo, también se abordaron desafíos que aún frenan el crecimiento económico de la isla. Entre ellos:
- La estabilidad del sistema energético
- La complejidad del entorno regulatorio
- La necesidad de simplificar procesos para hacer negocios
Los panelistas subrayaron que atender estos problemas es fundamental para atraer inversión internacional y garantizar la sostenibilidad del desarrollo económico.
Calidad de vida y arraigo cultural
Más allá de los números, el foro también apeló a factores personales. Muchos participantes destacaron la posibilidad de reconectar con la familia, la cultura y el idioma como elementos clave en la decisión de regresar.
Rodriguez-Erazo resaltó, por ejemplo, el acceso a educación bilingüe desde temprana edad y costos educativos potencialmente más bajos en comparación con ciudades como Miami u Orlando. “No se trata solo de negocios, sino de construir una vida con propósito”, se enfatizó.
Un llamado a la acción
El foro cerró con una reflexión directa para la diáspora:
“La verdadera pregunta no es si puedes regresar a Puerto Rico, sino si estás listo para construir allí tu próxima etapa personal y profesional”, concluyó Rodríguez-Erazo.
Con iniciativas como esta, Orlando se consolida como un puente clave entre la diáspora y la isla, promoviendo no solo el orgullo cultural, sino también una visión de desarrollo económico compartido entre Puerto Rico y la Florida Central.
