En entrevista con La Prensa, la meteoróloga de WAPA Media y embajadora de NASA advierte sobre calor extremo, aumento en costos y huracanes más intensos, e insta a actuar desde ahora
En el marco del Día de la Tierra, La Prensa sostuvo una conversación con la reconocida meteoróloga Ada Monzón, una de las voces más influyentes en la comunidad latina cuando se trata de fenómenos extremos como los huracanes.
Durante la entrevista, la experta explicó qué significan estos cambios para la salud, el bolsillo y el futuro de la comunidad, así como el papel que juegan los latinos en la conversación ambiental y, sobre todo, qué acciones concretas pueden tomarse desde ahora para prepararse. Además, compartió su trayectoria como pionera latina en la meteorología y su paso por la NASA, consolidándose como un referente en ciencia y comunicación climática.
Para la meteoróloga, hablar de cambio climático ya no es una advertencia a futuro, sino una realidad palpable en el día a día de millones de personas, especialmente en las comunidades latinas.
“Los días extremadamente calurosos están ocurriendo con más frecuencia y por periodos más prolongados. Lo que antes era ‘sobre lo normal’, ahora se está convirtiendo en lo normal”, advirtió.
Incluida en la lista “50 Over 50” de Forbes por su destacada trayectoria en las ciencias, Monzón —meteoróloga en jefe de WAPA Media— participa en la “Semana del Planeta”, donde junto a su equipo aborda cómo el cambio climático ya impacta directamente a las familias latinas: desde el calor extremo y la calidad del aire, hasta el aumento en los costos de energía y huracanes más intensos.
Evidencia científica y consecuencias cotidianas
Datos recientes respaldan su afirmación. Según la Organización Meteorológica Mundial, el año 2023 fue el más cálido jamás registrado a nivel global, con temperaturas promedio aproximadamente 1.45 °C por encima de los niveles preindustriales. Además, la NASA ha confirmado que la última década ha sido la más calurosa desde que existen registros modernos.
Para Monzón, este aumento sostenido de las temperaturas no solo afecta el clima, sino que tiene consecuencias directas en la vida cotidiana.
“Estamos viendo más gastos en energía porque necesitamos más aire acondicionado, mayores riesgos de inundaciones cuando llueve intensamente y cambios en el precio de los alimentos debido a sequías que afectan cultivos esenciales”, explicó.
Monzón ha marcado un antes y un después en la meteorología en Puerto Rico al convertirse en la primera mujer en ejercer esta profesión en la isla y en obtener certificaciones oficiales de la American Meteorological Society (AMS) y como Certified Digital Meteorologist (CDM) en la región. Con más de 30 años de trayectoria, también se ha destacado como embajadora del sistema solar de la NASA y como fundadora del EcoExploratorio: Museo de Ciencias de Puerto Rico, consolidándose como una líder en comunicación científica con una audiencia que supera los 2.5 millones de seguidores en plataformas digitales.
Impacto en la salud y comunidades vulnerables
El impacto también se extiende a la salud. Estudios citados por expertos en salud pública han demostrado que las olas de calor extremo pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como complicaciones en mujeres embarazadas. Monzón advierte que los efectos ya son visibles.
“Estamos viendo más alergias, más estrés térmico y condiciones de salud que se agravan con el calor extremo. Una persona que se siente mareada, enrojecida o deja de sudar puede estar sufriendo un golpe de calor, y eso requiere atención inmediata”, señaló.
Las comunidades latinas, muchas de ellas en regiones vulnerables como Florida y Puerto Rico, enfrentan riesgos adicionales. Huracanes más intensos, cortes prolongados de energía y sistemas de salud interrumpidos agravan aún más la situación.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático ha advertido que los fenómenos meteorológicos extremos, incluidos huracanes más intensos y lluvias más severas, se han vuelto más frecuentes debido al calentamiento global impulsado por la actividad humana.
“Después de huracanes fuertes, lo que vemos es una combinación peligrosa: falta de electricidad y olas de calor. Eso impacta directamente la salud, especialmente en personas mayores o con condiciones médicas”, indicó Monzón.
Preparación y acción comunitaria
Frente a este panorama, la meteoróloga insiste en que la preparación comunitaria es clave. Más allá de depender únicamente de los gobiernos, considera que las comunidades deben organizarse para enfrentar estos retos.
“Las comunidades tienen que protegerse. Hay ejemplos de acueductos comunitarios y microrredes solares que permiten acceso a agua y energía cuando fallan los sistemas tradicionales. Esos son pasos concretos hacia la resiliencia”, explicó.
Lejos de ser una teoría, la influencia humana en el calentamiento global es hoy un hecho establecido. Incluso los estudios científicos descartan al Sol como principal responsable: aunque la radiación solar ha influido en el clima en el pasado, no explica el rápido calentamiento actual.
Durante el último siglo, la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo ha liberado enormes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera. A esto se suma la deforestación y la expansión industrial, que han intensificado aún más el problema. El resultado es contundente: los niveles de CO₂ han aumentado casi un 50 % desde 1750.
Este impacto ya se refleja en cambios visibles en la atmósfera, los océanos, los glaciares y los ecosistemas del planeta.
“Tenemos que construir el futuro que queremos hoy. Si no reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero, vamos hacia un planeta cada vez más caliente”, afirmó.
Thais López Vogel, cofundadora de la VoLo Foundation, coincidió en que el desafío es tanto individual como colectivo.
“Las decisiones diarias —desde el uso de energía hasta el transporte— tienen un impacto acumulativo. Pero también necesitamos políticas públicas más agresivas para mitigar el cambio climático”, señaló.
En ese sentido, la educación juega un papel fundamental. Durante la “Semana del Planeta”, Monzón busca precisamente crear conciencia y promover acciones concretas.
“Queremos que la gente no solo entienda el problema, sino que actúe. Apagar luces, conservar agua, considerar energías renovables… son pasos pequeños que, sumados, hacen una gran diferencia”, expresó.
Como embajadora del sistema solar de la NASA, Monzón también aporta una perspectiva única: la de observar la Tierra desde el espacio. Los datos satelitales permiten monitorear cambios en tiempo real, desde el aumento del nivel del mar hasta la devastación tras desastres naturales.
“Desde el espacio podemos ver cómo cambia el planeta. Después del huracán María, Puerto Rico quedó completamente oscuro en imágenes satelitales. Eso nos da una idea del impacto real y nos ayuda a responder mejor a emergencias”, explicó.
Más allá de su trabajo científico, Monzón también ha sido una pionera. Fue la primera mujer meteoróloga en Puerto Rico y ha dedicado gran parte de su carrera a abrir camino para nuevas generaciones, especialmente mujeres latinas interesadas en carreras STEM.
“Hay algo que nadie debe permitir: que le digan que no puede. Siempre habrá obstáculos, pero hay que enfocarse en lo que uno quiere lograr”, afirmó.
A medida que el planeta enfrenta temperaturas récord y fenómenos extremos cada vez más frecuentes, voces como la de Monzón buscan traducir la ciencia en acciones concretas para las comunidades.
“El cambio climático no es un tema del futuro. Es el presente. Y la forma en que respondamos hoy va a definir la calidad de vida de las próximas generaciones”, concluyó.
