Por Maritza Beltrán
Hace unos días, alguien se refirió a este medio como “el periodiquito”. Lo dijo con ligereza, casi con desdén, como quien habla de algo pequeño, insignificante, destinado a desaparecer. “Eso pronto se acaba, añadió, ya nadie quiere leer papel, ni le interesa lo que dice”.” Además,cada día son menos los anunciantes y los interesados en leer”.
Confieso que sus palabras no me ofendieron…me dolieron y me hicieron reflexionar. Porque a veces olvidamos que lo verdaderamente grande no siempre hace ruido. Que lo que perdura no es lo que grita más alto, sino lo que se siembra con constancia, con propósito, con lágrimas y con amor.
Este “periodiquito”, como él lo llamó, lleva 45 años entrando silenciosamente en hogares, negocios, cafeterías y corazones. Ha sido testigo de generaciones. Ha contado historias que otros ignoraron. Ha servido como puente entre culturas, como voz de una comunidad que, muchas veces, no encontraba dónde expresarse. Y eso… mis queridos lectores semanales… eso no es pequeño, eso no termina en “ito”.
Un periódico no es solo tinta sobre papel. Es memoria, identidad, archivo vivo de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que aspiramos a ser. Es la primera publicación donde alguien vio su foto y nombre impreso con orgullo. Es la noticia que conectó a una familia. Es la historia que inspiró a una persona a no rendirse en un mundo donde todo es inmediato y efímero, donde las noticias se consumen y se olvidan en segundos, un periódico representa algo profundamente valioso: permanencia… Nos obliga a detenernos, a leer, pensar… a conocer. Nos invita a reflexionar, no solo a reaccionar.
Sí, es cierto… los tiempos han cambiado y mucho. La tecnología avanza, las plataformas digitales crecen, y las formas de consumir información evolucionan, los anuncios escasean… Pero el valor de una voz comprometida, de un contenido con propósito, de una comunidad que se reconoce en sus páginas… eso no caduca jamás…
Lo que algunos ven como papel, otros lo vemos como trabajo, sustento…legado. Porque sostener un medio por 45 años no es casualidad. Es sacrificio, fe, resistencia. Es creer, incluso, cuando otros dudan. Es levantarse cada día, con la convicción de que lo que hacemos… importa.
Y sí… quizás es eso lo que somos “un periodiquito”. Pero somos también historia, lucha, comunidad, la mano que se extiende y te abraza con una palabra…el testimonio de que cuando algo se construye con amor y propósito, ni el tiempo ni la indiferencia logran borrarlo.
Tal vez algún día el papel deje de existir, o quizás no. Pero lo que nunca desaparecerá es la necesidad humana de contar, informar, y conectar.
Y mientras haya historias que merezcan ser contadas, voces que necesiten ser escuchadas y corazones dispuestos a leer… este papel seguirá viviendo. No somos pequeños. Somos eternos en la memoria de quienes nos han leído. y por siempre a sus órdenes… El periodiquito…
A nombre de todo el equipo
de trabajo de La Prensa felicitamos
con mucho respeto y admiración
a todas las madres de nuestra
comunidad. Reciban un ramillete
de bendiciones y cariño…
Feliz Dia de Las Madres…
Maritza Beltrán
maritza.beltran@laprensaorlandofl.com
