El 20 de septiembre se cumplieron cuatro años del huracán María que devastó a Puerto Rico y dejó miles de damnificados, muchos de los cuales escogieron a la Florida Central para buscar refugio y huir de la devastación dejada por el fenómeno meteorológico. La Prensa entrevistó a varios sobrevivientes que expresaron fuertes emociones al recordar la fecha: alegría, nostalgia, esperanza y pasión.
Para el artista puertorriqueño David Nieves el pintar fue una catarsis tras sobrevivir al huracán María y radicarse en Florida. La nostalgia de dejar su tierra natal le sirvió de inspiración para pintar sus mejores obras. Conocido como DavidDivad su pinturas han sido bien recibido por los sectores culturales del sur de este estado.
“Nos decidimos a venir cinco meses después del huracán porque donde vivíamos no había servicio de energía eléctrica y no había fecha de reinstalación, ante la situación nos desesperamos y vinimos para Estados Unidos”, recordó Nieves quien llegó a Fort Lauderdale con su esposa y sus dos hijos. “La verdad el motivo del traslado fue para buscar un mejor futuro para nuestros hijos”.
Tal y como otro inmigrante, Nieves afirmó que enfrentó dificultades para establecerse y encontrar trabajo en Florida. Esas vicisitudes son el tema central de su obra artística. “Pese a lo que se cree que por ser ciudadanos americanos es fácil emigrar, no es así. Por eso pinté una obra que se llama Corazón Foráneo que es un corazón arrastrando desde la isla de Puerto Rico a Estados Unidos”, expresó el artista.
Resiliencia de sobrevivientes a cuatro años del huracán María
María Báez fue conocida como la “abuela del huracán”. Ella huyó de la destrucción del huracán María y estuvo hospedada en el hotel Super 8 en Kissimmee junto con su nieto Christian Dariel Díaz, quien tenía cinco años y no caminaba por el daño cerebral sufrido por el síndrome de bebé sacudido.
“Gracias a Dios me ha ido super bien con mi nieto. Ya está caminando solo. De verdad que sí que valió la pena en venirnos para acá. Él ha progresado mucho en sus terapias. Han sido cuatro años de lucha, pero también de bendiciones”, comentó la abuela quien tiene la custodia del niño.
Por su parte Millie Santiago llegó a la ciudad de Kissimmee el 10 octubre de 2017 con la intención de comprar una planta eléctrica para su negocio en Puerto Rico, pero vio la necesidad de ancianos, niños, madres embarazadas que no podían salir y buscar las ayudas para su condición de damnificados del huracán.
“Para marzo del 2018 yo me había integrado a la organización Vamos por Puerto Rico donde pude hablar por ellos y hacer una comunidad unida luchando por las extensiones de hospedaje en el hotel Super 8. Había muchas personas que bien despectivamente hablaban de nosotros, pero a pesar de eso demostramos que estamos de pie y seguimos. Otros inmigrante llegan con un sueño de prosperar nosotros llegamos con el deseo de que nos abrazaran, que nos dijeran: ´todo está bien´”, recordó Santiago quien lideró el grupo de sobrevivientes del huracán.
El padre José Rodríguez de la Iglesia Episcopal Jesús de Nazaret fue parte esencial para mantener protegidos a los sobrevivientes durante los momentos más difíciles que enfrentaron tales como la suspensión de ayudas para alojamiento. Además, a cuatro años del huracán María ha mantenido un seguimiento con estas familias para encaminarlas y convertirlas no solo en ciudadanos autosuficientes, sino en líderes que fortalezcan a la comunidad en donde hoy viven.
“Yo creo que si este programa de asistencia por parte del gobierno Federal y de FEMA hubiese llegado hace cuatro años cuando los sobrevivientes de María estaban en los hoteles, esta celebración la hubiésemos hecho antes”, comentó el padre Rodríguez quien agregó que su sueño es que las personas que han obtenido su permiso de trabajo también se capaciten como lo hicieron los extranjeros acabados de llegar Maytee de la Torre quien es de Cuba y Alberto Guevara de Costa Rica.
A través del programa Líderes con Propósito la iglesia se asoció con CareerSource Central Florida para asistir a los afectados por la pandemia del Coronavirus, además también para asistir a los sobrevivientes del huracán María. Por medio de capacitación empresarial, clases de inglés, coaching y psicología se fortalecen a las familias hispanas. La puertorriqueña Estefanía Morales es una de las 50 personas que se graduaron recientemente de este programa de liderazgo.
“Para mí ha sido muy buena experiencia ya que me ha dado las herramientas de seguridad de sentirme más estable con más oportunidades de crecer y darnos cuenta de que no porque hayamos sido afectados por María somos menos personas. Nos ayudó a tener más seguridad en nosotros y a enfocarnos en lo que somos capaces de realizar, aunque no hablemos inglés. A mí me ayudó a enfocarme en fundar mi propio negocio de comida criolla”, señaló Morales de 37 años.
Ella llegó al Estado del Sol con sus tres niñas orillada por el déficit educacional que hay en Puerto Rico y un mejor futuro para ella también. “A cuatro años del huracán María creo que me he hecho más fuerte, me han dado más ganas de seguir creciendo, superarme y seguir luchando por mis sueños de salir adelante”, dijo Morales quién llegó a Orlando en octubre de 2017.
Jarinet Serrano es de San Sebastián Puerto Rico, ella llegó a Florida también en octubre de 2017. “Yo trabajaba en tiendas Marshal que me continuaron pagando, pero llegar a sacar el dinero me tomaba dos o tres horas más la fila que tenía que hacer, además llegar a compartir con mi familia me tomaba como dos horas por el tráfico y las calles derrumbadas. Los nenes estaban ansiosos depresivos, principalmente uno de ellos y eso me dolía. Recordar eso me duele… Honestamente eso me hizo salir. El ´revolú´ que yo nunca había vivido y mi preocupación eran los niños”, recordó Serrano evidentemente conmovida.
La madre de familia está en el proceso de reabrir su tienda de zapatos llamada Beneida que quiere decir bendecida y que tuvo que suspender temporalmente. Ahora bajo el programa de Liderazgo con Propósito, está obteniendo la ayuda para organizar todo lo que tiene en mente. Sus hijos de 18, 16 y 12 años han estudiado en Orlando y están “echando para adelante”. Ella mientras tanto quiere terminar sus estudios de maestra, pero antes debe echar andar de nuevo su negocio para poder financiar sus estudios.
“Estoy organizando los proyectos que quiero hacer. Mis compañeras de clases saben que hago uñas y me impulsaron para conseguir la licencia de técnica de uñas. También queremos hacer un café para que sea un punto de encuentro para las mujeres, que podamos compartir con las amigas, la familia, que te puedas sentar y esperar tomando un café para hacerte las uñas. Tener un área con todo enfocado en la mujer con una boutique por si necesitas salir de emergencia tengas zapatos, ropa, lo que tú quieras”, dijo Serrano quien tiene 36 años.
Estas madres de familia han sido voluntarias ayudando a organizar a la comunidad para aplicar las vacunas COVID-19 y también han ayudado con la entrega de comida para las personas necesitadas y ahora están trabajando un proyecto donde se van a enfocar en el tema del COVID-19. Mientras Morales va a estar como chef, Serrano será la educadora. Ambas están planeando crear actividades para ayudar a los padres a cuidar a los niños positivos de COVID y enseñarles a cocinas recetas que fortalezcan el sistema inmunológico de toda la familia.
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