La música latina y la defensa de los derechos humanos se encontraron en uno de los escenarios más visibles del mundo. Bad Bunny utilizó su discurso de aceptación en la 68ª edición de los Premios Grammy para alzar la voz contra las políticas migratorias en Estados Unidos y denunciar las redadas de U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE), en un momento marcado por protestas nacionales y un clima de creciente tensión social.
“Antes de agradecerle a Dios, voy a decir ‘ICE out’”, expresó el artista puertorriqueño al recibir el Grammy a Mejor Álbum de Música Urbana por Debí Tirar Más Fotos. Sus palabras, pronunciadas ante una audiencia de miles de artistas y transmitidas en vivo por CBS y Paramount+, provocaron una ovación de pie dentro del Crypto.com Arena de Los Ángeles.
En un mensaje directo y emotivo, Bad Bunny rechazó la narrativa que criminaliza a las comunidades migrantes. “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos americanos”, afirmó, subrayando la humanidad de millones de personas afectadas por las políticas migratorias actuales.
Su declaración resonó más allá del recinto. Durante el mismo fin de semana, se registraron manifestaciones contra ICE en distintas ciudades del país, incluida Los Ángeles, sede de la ceremonia. El momento convirtió la gala en algo más que una celebración musical: fue también una plataforma de denuncia social.
El cantante, nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio, profundizó su mensaje al reflexionar sobre el clima de odio que, según dijo, se ha normalizado. “A veces nos contaminamos. El odio se vuelve más poderoso con más odio, y la única cosa más fuerte que el odio es el amor”, señaló, antes de cerrar con un llamado a luchar sin perder la empatía. “Si vamos a pelear, hagámoslo con amor. Amamos a nuestra gente, a nuestras familias. Hay una manera de hacerlo y no debemos olvidarlo”.
La postura de Bad Bunny no es nueva. El artista ha sido abiertamente crítico de las redadas migratorias y de la persecución a comunidades indocumentadas. De hecho, en entrevistas previas reveló que decidió no incluir fechas en Estados Unidos durante su gira mundial más reciente, en parte por el temor a operativos de ICE.
La noche cerró con otro logro histórico para el puertorriqueño: además del premio a Mejor Álbum Urbano, Bad Bunny ganó Álbum del Año, consolidando aún más su impacto global. A sus 31 años, suma ya cinco premios Grammy y doce Latin Grammy, y se prepara para encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, un hito sin precedentes para el reguetón.
El mensaje migrante se amplificó con otras voces durante la ceremonia. Olivia Dean, al recibir el premio a Mejor Artista Nuevo, recordó sus raíces familiares: “Estoy aquí como nieta de una inmigrante. Soy producto de la valentía, y esas personas merecen ser celebradas”. Asimismo, artistas como Billie Eilish y Jack Antonoff asistieron portando pines con la frase “ICE OUT” en señal de apoyo.
Eilish también aprovechó su discurso para lanzar un mensaje contundente: “Nadie es ilegal en tierra robada”, seguido de una crítica directa a ICE, reafirmando el tono político que marcó la noche.
