El desayuno sigue siendo la comida más importante para este regreso a clases

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En estos momentos de incertidumbre sobre la manera en que nuestros niños van a comenzar su año escolar – presencial o virtual – los padres están enfocados en las metas académicas de sus hijos. Una manera de ayudarles es asegurando que consuman un desayuno saludable todos los días.  

Estudios realizados han demostrado que comer un desayuno saludable todas las mañanas no solo proporciona a los estudiantes los nutrientes que necesitan, sino que también tiene un efecto positivo en su comprensión y razonamiento durante el día. Esto puede significar el mundo para los estudiantes que necesitan mantenerse alertas durante su jornada escolar. 

Un desayuno que incluya cereales, fruta y leche ayuda al desarrollo físico de los niños. Foto cortesía.

Además, la ciencia demuestra que los estudiantes que desayunan tienen puntajes de fluidez matemática y verbal más altos y obtienen mejores resultados en las pruebas estandarizadas. Y esto se debe a que pueden prestar mejor atención y comportarse mejor en clase. 

Comenzar el día con un buen desayuno también puede conducir a hábitos saludables en la escuela. Los estudiantes que desayunan, sin importar si lo disfrutan en casa o en la escuela son menos propensos a visitar la oficina de la enfermera y están ausentes con menos frecuencia. 

El desayuno también es el mejor momento para consumir proteínas, porque la proteína hace que las personas se sientan más llenas y proporciona un impulso de energía. De acuerdo con las pautas dietéticas, los niños entre 4 y 9 años deben consumir 19 gramos de proteína, mientras que aquellos entre 9 y 18 años deben consumir al menos 30 gramos de proteína. Incluir leche en el desayuno es una forma de ayudar a obtener la cantidad óptima de proteína, ya que una sola porción de leche sola proporciona 8 oz. de proteínas de alta calidad. 

Los lácteos también son una gran fuente de cinco nutrientes clave: calcio, magnesio y potasio. Incluye productos lácteos bajos en grasa y sin grasa para tenerlos, así como vitamina E y fibra, que se pueden encontrar en frutas, verduras y granos integrales. Incluso los desayunos simples como la leche y los cereales o un batido de frutas y yogur pueden satisfacer estas necesidades. 

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