Con banderas, consignas y llamados a la libertad, decenas de cubanos se concentraron en Orlando para exigir cambios urgentes en la isla y denunciar la represión del régimen. La manifestación, convocada por Cubanos de Orlando Unidos, se llevó a cabo frente a un céntrico supermercado en la intersección de Curry Ford Road y la State Road 436, en medio de crecientes tensiones entre la administración del presidente Donald Trump y el gobierno cubano.
Los participantes expresaron su solidaridad con quienes protestan dentro del país y alertaron sobre el agravamiento de la crisis energética, económica y social que, aseguran, mantiene a la población en condiciones cada vez más insostenibles.
La isla ha enfrentado apagones masivos y el colapso de su red eléctrica, agravando la escasez de alimentos, combustible y servicios básicos, en un contexto de presiones internacionales y negociaciones inciertas. Al mismo tiempo, el gobierno cubano ha enviado señales de apertura al permitir que cubanos en el exterior inviertan en negocios dentro del país, una medida interpretada por analistas como un intento de aliviar la crisis económica y atraer divisas.
Durante la manifestación, los participantes portaron banderas cubanas, camisetas y pancartas con mensajes como “Libertad para Cuba”, “No más represión” y “Patria y Vida”, una consigna adoptada por movimientos opositores al gobierno.
Los organizadores de la manifestación indicaron que el objetivo es visibilizar la falta de libertades políticas, la crisis económica y social que afecta a la población cubana, así como la represión contra quienes protestan dentro de la isla. La convocatoria también busca mantener la presión internacional sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel y reclamar cambios democráticos, en un momento en que tanto opositores como partidarios del sistema se preguntan cuál será el siguiente paso para Cuba.
Entre los participantes estuvo Ailet Balarraga, licenciada en inglés que abandonó la isla en una balsa junto a diez hombres, siendo la única mujer, en un viaje que describe como una decisión desesperada para escapar del sistema.
“Arriesgué mi vida en el mar porque sentía que el comunismo se había robado la isla, se había robado los principios y la moral del pueblo. Lo que vive Cuba es como un cáncer en metástasis; no tiene marcha atrás y representa un robo a la libertad y a la dignidad de las personas”, expresó.
Frank López, fundador del primer grupo de derechos humanos en Cuba en 1987, viajó a Orlando para sumarse a la manifestación junto a sus connacionales y denunciar la crisis que vive la isla tras décadas de régimen comunista. “Son 67 años de lo mismo. Ha llegado el momento definitivo de que Cuba cambie. Calculamos que ese cambio puede ser muy pronto, porque lo que se está viviendo en la isla es prácticamente un holocausto social”, expresó López.
