Un simple peluche infantil se ha transformado en objeto de culto tras robarse la atención de millones en redes sociales. El protagonista no es solo el juguete, sino Punch, un pequeño macaco del Ichikawa City Zoo en Japón, cuya historia de abandono y resiliencia ha conmovido al público internacional.
Punch fue rechazado por su madre al nacer y tuvo que ser criado por el personal del zoológico, según informó la institución. Para brindarle consuelo y suplir la ausencia materna, los cuidadores le entregaron un peluche con forma de orangután de la línea infantil Djungelskog de IKEA. El muñeco, lejos de ser un accesorio más en su recinto, se convirtió en su figura de apego.
La fama del pequeño macaco se disparó cuando un video viral mostró a Punch siendo arrastrado por un macaco de mayor tamaño dentro del recinto. Tras el incidente, el bebé corrió directamente a abrazar su peluche, en una escena que miles interpretaron como una búsqueda de consuelo. Las imágenes despertaron una ola de empatía y ternura en redes sociales.
Ikea no tardó en sumarse a la conversación digital con una publicación que mostraba a un mono abrazando el juguete, al que llamó “el orangután de consuelo de Punch”. El efecto fue inmediato: el peluche, que se vendía por 14.99 dólares en Canadá, se agotó por completo en línea.
Desde entonces, el muñeco se ha convertido en artículo codiciado por coleccionistas y seguidores de la historia. Ante la falta de disponibilidad en la tienda oficial, revendedores comenzaron a ofrecerlo en plataformas como eBay por cifras que rondan los 100 dólares, alcanzando incluso precios de hasta 301 dólares.
Más allá del furor comercial, la historia refleja el poder de las redes sociales para transformar un objeto cotidiano en símbolo emocional. En este caso, no fue una campaña publicitaria la que disparó la demanda, sino la imagen de un pequeño macaco abrazando su único consuelo.
