Comienza la temporada de huracanes con la preocupación del coronavirus

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A medida que Florida y otros estados costeros se preparan para los huracanes, se enfrentan a nuevos y preocupantes desafíos de seguridad pública debido al nuevo coronavirus. La temporada de huracanes del Atlántico 2020 comienza hoy lunes, y los científicos federales esperan que las tormentas sean más frecuentes y poderosas. Dos tormentas con nombre ya se formaron en el Atlántico esta primavera antes del inicio oficial de la temporada. 

Ahora existe la posibilidad de que un desastre se superponga a otro. Se podrían perder muchas vidas: primero, por vientos poderosos, mareas de tormenta e inundaciones y luego por la propagación del coronavirus en refugios públicos cerrados después que se emitan evacuaciones masivas. Los evacuados pueden transmitir el virus a amigos y familiares que los acogen o infectarse en esos nuevos entornos.

La amenaza de huracanes conduce a evacuaciones y desplazamientos sin mucho tiempo para construir salvaguardas de distanciamiento social.

El problema más difícil en la planificación de un huracán durante una pandemia podría ser la confusión pública sobre si evacuar o quedarse en casa, dice la Agencia Federal de Manejo de Emergencias.

Los pronosticadores predicen una temporada activa de huracanes

Los estados costeros desde Maine hasta Texas han estado luchando para revisar los planes de emergencia de huracanes para tener en cuenta la pandemia.

Están replanteando todo, desde rutas de evacuación y refugios hasta el almacenamiento de equipos de protección personal y la comunicación de nuevos procedimientos. Los gerentes de emergencias en los estados costeros han estado verificando si las compañías en las que alguna vez confiaron para suministrar todo, desde autobuses hasta comida y agua, todavía están en el negocio, o si se necesitan hacer arreglos alternativos.

Florida, con sus 8.436 millas de costa atlántica y del golfo de México, ha sido duramente afectada en los últimos años.  Desde 2016, cuatro huracanes principales han impactado a la península.

Después del huracán Irma, por ejemplo, unos 350,000 evacuados se encontraban en refugios, a menudo habilitados en gimnasios escolares u otros lugares grandes. Según funcionarios, eso no tendría sentido este año durante un huracán amenazante.

Los líderes están contemplando refugiar a los evacuados en hoteles y moteles que quedaron vacantes por el colapso económico.

La Cruz Roja Americana ya está alineando hoteles o dormitorios, y un mayor número de espacios grandes para que los evacuados puedan extenderse. Habrá exámenes de salud y controles de temperatura para ingresar a los refugios, dicen expertos.

Las personas con temperaturas u otros factores de riesgo de virus se alojarán en un lugar separado, con acceso a ayuda médica, mientras la comida se servirá en cajas en lugar de estilo cafetería, entre otras medidas higiénicas.

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