Siguen apostando al voto por correo para movilizar latinos

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ORLANDO – Votar por correo postal no es un método nuevo en el sistema electoral de Estados Unidos, pero cada día se hacen más evidentes los esfuerzos por activar al electorado latino para que ejerza su derecho al sufragio desde la casa a consecuencia de la pandemia global de la Covid-19 que no está dando señales de ralentizar.

A cuatro meses para las elecciones generales del 3 de noviembre, especialmente las que determinarán si el primer ejecutivo Donald J. Trump revalida un segundo término por el partido republicano y o si lo reemplaza el ex vice-presidente Joe Biden, por el demócrata, las alertas siguen sonando sobre cómo responderá el electorado latino en la Florida, ante los cambios sociales por el distanciamiento.

Por otro lado, el 18 de agosto se realizarán las primarias de medio término donde se decidirán puestos claves estatales, la junta escolar y federales. La elección temprana ocurrirá entre el 3 y 16 de agosto y la fecha límite para registrarse como votante es el lunes 20 de julio.

El estado del sol, es un estado péndulo, donde se han definido batallas eleccionarias por márgenes muy cerrados.

Tenemos en esta elección una fuerza electoral de un 54% de votantes latinos que son parte de la comunidad inmigrante elegibles para votar en la Florida. Históricamente, el trabajo de inscripción que se realiza es una labor intensa durante esta fecha, aunque el día de la votación, no siempre se da el impacto anticipado en las urnas por distintas razones, entre algunas, largas filas que son el resultado de menos centros de votación disponibles en comunidades de escasos privilegios y las barreras del idioma.

Hace falta más educación cívica, especialmente sobre cómo llenar la boleta electoral desde la casa en medio de la crisis sanitaria, para que el electorado “promesa” se haga contar, coinciden expertos consultados por La Prensa. Es importante notar, que en Florida no se necesita una excusa de enfermedad como condición para votar por correo.

“No hay una tradición de voto por correo o voto ausente en la comunidad hispana y ese es el problema. Hay que considerar la complejidad misma del voto, la complejidad de la demografía latina, los votantes que no dominan el idioma”, dijo Eduardo A. Gamarra, profesor del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Florida International University, (FIU, por sus siglas en inglés).  

La Oficina del Supervisor de Elecciones del Condado Orange dirigida por Bill Cowles, por ejemplo, está realizando una campaña bilingue de alcance comunitario para educar a la comunidad sobre sus opciones electorales: voto por correo, voto temprano y voto el día de las elecciones. La boleta electoral se puede solicitar en línea, por correo, en la oficina de elecciones o por teléfono. La fecha límite para solicitar votar por correo es a las 5 p.m. el décimo día antes de las elecciones.

Según Danae Rivera-Marasco, coordinadora de Comunicaciones y Alcance Comunitario de la Oficina del Supervisor de Elecciones del Condado Orange, luego de una intervención en un canal de televisión local, recibieron en un solo día cerca de 500 llamadas solicitando boletas electorales para votar por correo.

“Estamos haciendo todo lo posible por dejarles saber a los ciudadanos sobre sus opciones electorales mediante una campaña abarcadora de alcance comunitario”, dijo Rivera-Marasco. “Estamos colocando anuncios en los medios de comunicación, creando alianzas con restaurantes y hoteles para regar la voz”.

La participación cívica por medio del voto por correo postal aumentó en los últimos años. Entre el 1996 al 2016, el número de votantes por correo subió de un 7.8 % a un 21%, según un estudio del Pew Research Center. En ciertos estados, la población, en su mayoría, prefiere votar por correo postal mientras que en lugares como Virginia, Kentucky y Tenesí menos del dos % del electorado prefiere este método.

“La participación de los votantes es basada en sus hábitos y creencias: nunca voto, o solamente voto en las presidenciales, entusiasmo y movilización”, dijo a La Prensa, la profesora de ciencias políticas Lonna Atkeson, Directora del Centro de Estudio de Votaciones, Elecciones y Democracia de la Universidad de Nuevo México.

Atkeson es miembro de la junta de MIT Election Data + Science Lab, una entidad creada por académicos especializados en temas sobre las elecciones que se dedican a la investigación y a la aplicación de principios científicos a las tendencias electorales.

“Estamos en medio de una campaña presidencial y finalizando el mes de junio y no tenemos una campaña en moción realmente. Sabemos que Trump tuvo un mítin político en Tulsa Oklahoma y que Biden está haciendo llamadas desde un sótano, pero todo está en un segundo plano, bien fuera de la norma”.

Otra de las preocupaciones es la politización del tema encabezada por el mismo Trump, que ha tuiteado en ocasiones que el ‘mail-in-voting’ provocará la elección más fraudulenta de la historia, lo que ha creado más desconfianza entre los votantes sobre el proceso democrático de votación. “Los republicanos nunca han tenido problemas anteriormente con votar por correo o con el absentee ballot, el problema lo hemos tenido nosotros las minorías”, sostuvo Gamarra.

“Pero si  por encima de eso no podemos ir físicamente a las urnas a votar, que aún eso no se sabe, y le decimos a la gente que su voto no va a ser contabilizado, que va a ser un fraude, lo que estamos haciendo es adoctrinando a la gente a que no vote, y eso en sí mismo, es una forma de supresión de voto”.

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