Somos lo que vestimos, ¿cómo puedes ser un consumidor responsable de ropa?

Somos lo que vestimos, ¿cómo puedes ser un consumidor responsable de ropa?

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El fenómeno de la fast fashion creció durante la pandemia, al igual que los daños al medio ambiente; por ello, implementa estos hábitos para ser con consumidor responsable.

Un estilo de vida basado en el consumismo repercute de forma negativa al medio ambiente. Marcas de fast fashion son las únicas que se benefician de esto; sin embargo, carecen de responsabilidad social.

Millones de personas, empresas y organizaciones optaron por revisar alternativas que tengan un impacto negativo menor o favorezcan a la conservación del medio ambiente. En primera instancia, la compra de segunda mano y bazares resultaba ser la mejor opción ante el problema; pero la popularidad de este último causó un efecto contrario.

Los altos precios de la ropa de segunda mano y vintage están haciendo que las personas vuelvan a consumir fast fashion, porque resulta más económico, cómodo y ¡es nuevo!

De acuerdo con los informes de la ONU en su Agenda 2030, y organizaciones como la Fashion Revolution; te compartimos estos 5 hábitos para convertirte en un consumidor responsable de ropa.

Conoce tu estilo

La mercadotecnia y publicidad agresiva nos obligan a consumir lo que ‘está de moda’, y en la mayoría de las veces, son artículos y prendas que en realidad no solemos usar. Es decir, están fuera de nuestro estilo. Por esto es primordial conocer los colores que más destacan en el armario, junto con el tipo de prendas y accesorios que usamos.

Lo que nos lleva a comprar menos y usar más, a la vez que acercarnos a ser un consumidor responsable. El promedio de vida por prenda señala usarlas al menos 30 veces, es importante preguntarse a la hora de comprar si la ropa cumple con esta característica.

Consumir local y optar por el slow fashion

El slow fashion es un movimiento emergente, que pretende promover la fabricación de prendas cuidando los procesos de fabricación, siendo amigables con el medio ambiente y los animales.

Un claro ejemplo de este movimiento son los diseñadores y marcas locales. Consumir el slow fashion tiene la ventaja de incrementar la ‘tendencia de vida’ de las prendas, propiciando a que tengan más usos a comparación de la fast fashion.

Suprareciclaje

Lo principal antes de mudarse a los hábitos por un consumismo responsable, es hacer una revisión de toda la ropa almacenada en el closet. Resulta común que tengamos prendas sin usar por años, pero siguen ahí ocupando espacio.

Partiendo de esta revisión, se puede seguir con el suprareciclaje, lo que significa utilizar retazos de la prenda para crear una nueva, o realizarle ajustes a la ropa. Mucha gente experimenta con este método, lo que creó una nueva tendencia en Instagram, por ejemplo.

Optar por prendas de segunda mano

Si bien, en los últimos años las prendas de segunda mano y bazares aumentaron los precios de los artículos, no dejan de contribuir a mitigar el consumismo.

A su vez, con la pandemia creció la cantidad de cuentas en redes sociales y tiendas online que facilitan encontrar y adquirir piezas de segunda mano.

Infórmate

En la actualidad abundan las páginas y artículos dedicados a la concientización del consumismo responsable del sector textil. Existen organizaciones como Fashion Revolution. Good on you, The true cost y Draw Latin Fashion, que ofrecen informes y datos de impacto sobre la implicación de la fast fashion en el medio ambiente.

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