En Stanford Children’s Health, un Tratamiento Innovador Hace que un Agradecido Adolescente de Oregón Consiga un Nuevo Corazón y Pulmones

PALO ALTO, California–(BUSINESS WIRE)–Para Oswaldo Jimenez, de 14 años de edad, de Salem, Oregón, el año 2016,
comienza muchísimo mejor que el año anterior.


El año pasado en estas fechas, Oswaldo estaba enfermo. Su vida corría
peligro. A la edad de 9 años, se le diagnosticó hipertensión
arterial pulmonar
, su corazón y sus pulmones estaban fallando, y un
trasplante de corazón-pulmón parecía ser su única esperanza real de
sobrevivir.

Oswaldo fue remitido a los médicos del Lucile
Packard Children’s Hospital de Stanford y Stanford Children’s Health
,
uno de los centros líderes en trasplantes de órganos en Estados Unidos.
Los médicos del Packard Children’s determinaron que Oswaldo,
efectivamente, necesitaba un trasplante, pero tendría que volver a su
casa en Oregón y esperar allí la llamada para que se realizara. Sin
embargo, en primavera, la afección de Oswaldo empeoró rápidamente; fue
ingresado en un hospital local y, en mayo, fue trasladado de urgencia
por vía aérea al Packard Children’s.

¿Qué sucedió? La hipertensión arterial pulmonar dificultaba la
circulación correcta de la sangre a través de los pulmones de Oswaldo,
que es donde la sangre recoge oxígeno para el resto del cuerpo. “La
presión arterial alta en sus pulmones estaba provocando que su corazón
bombeara cada vez más fuerte”, explicó el cardiólogo pediátrico, Dr.
Jeffrey Feinstein
, Director del Centro Vera Moulton Wall para
Enfermedad Pulmonar Vascular y Director del Programa de Hipertensión
Pulmonar Pediátrica del hospital. “Finalmente, esto provocó que el
corazón le fallara”.

“Algunos meses antes, cuando lo evaluamos inicialmente, presentaba muy
pocos síntomas; cuando volvió, solamente lograba caminar distancias muy
cortas antes de quedarse sin aliento”, agregó Feinstein, que también es
Profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina de Stanford y Profesor
de Enfermedad Pulmonar Vascular en Dunlevie Family. “La presión en los
pulmones también le provocó dos episodios de hemorragia pulmonar. Este
sangrado en los pulmones puede ser mortal”.

Los trasplantes combinados de corazón y pulmón son tan poco frecuentes
que ,en
Estados Unidos en 2014, solamente se realizaron 24
. Stanford ha sido
durante mucho tiempo líder nacional en trasplantes de múltiples órganos; el
primer trasplante combinado de corazón-pulmón exitoso del mundo
, en
un adulto, fue realizado en 1981 en el Hospital Stanford.

Poner a Oswaldo en la lista de trasplantes fue solo el inicio. Los
equipos de atención querían asegurarse de que el corazón y los pulmones
con insuficiencia pudieran seguir funcionando hasta que hubiera órganos
de donantes disponibles. Necesitaban establecer la solución denominada
“puente al trasplante”, una solución que sustentaría los órganos de
Oswaldo hasta que se pudiera realizar el trasplante.

Una manera creativa, pero arriesgada para mantener a Oswaldo en
movimiento

“Un elemento integral para el éxito de los niños en espera de un
trasplante de pulmón es mantenerlos en movimiento”, afirmó la neumóloga
pediátrica Dra. Carol
Conrad
, Directora del Programa de Trasplante de Pulmón y de
Corazón-Pulmón del hospital y Profesora Adjunta de Pediatría en la
Facultad de Medicina. “Estar en buena forma los ayuda a ser buenos
candidatos para el trasplante. La debilitación previa a la operación
lleva a un período de recuperación postoperatorio prolongado y a un peor
resultado a largo plazo”.

Fue en ese momento cuando los médicos decidieron probar un procedimiento
innovador, uno que le permitiera a Oswaldo moverse. La llamada derivación
de la arteria pulmonar a la aurícula izquierda era una operación
quirúrgica que se había realizado, solamente, una docena de veces en
pacientes de todo el país. Esta cirugía reduciría la carga de trabajo
sobre su corazón que fallaba, permitiría a Oswaldo mantenerse en
movimiento y ayudaría a oxigenar su sangre mientras esperaba al
trasplante.

“Estaba tan gravemente enfermo que se trataba de un procedimiento muy
arriesgado; corría un alto riesgo de paro cardíaco durante la anestesia
para la operación”, afirmó el Dr. Katsuhide
Maeda
, Director Quirúrgico del Programa de Trasplante de Pulmón y de
Corazón-Pulmón, y Profesor Clínico Adjunto de Cirugía Cardiotorácica en
la Facultad de Medicina. “Pero esencialmente, esta desviación estableció
un ‘pulmón’ que serviría para oxigenar su sangre conforme fluía a través
de una caja fuera de su cuerpo. Dado que el dispositivo era
razonablemente pequeño, pudo mantenerse despierto y en movimiento
mientras esperaba el trasplante”.

Para sus padres, Carmen Hernández y Martín Jiménez, fue una difícil
decisión seguir adelante con este procedimiento innovador, pero no había
otras opciones y tenían confianza en el equipo.

“No nos habían dado esperanza alguna hasta que vinimos aquí”, afirmó la
madre de Oswaldo, Carmen Hernández, a través de un traductor. “Esto
parecía darle las mejores opciones para vivir”.

Cómo se hace

El procedimiento incluía la inserción de un tubo que desviaba la sangre
fuera de los pulmones de Oswaldo y hacia el oxigenador. A su vez, esto
proporcionaba oxígeno a la sangre que luego volvía a su cuerpo bombeada
por su propio corazón. Los informes sobre este dispositivo de derivación
indican que puede preservar la vida de los pacientes desde varias
semanas hasta seis meses, dependiendo principalmente de la capacidad de
prevenir coágulos sanguíneos mientras se evitan complicaciones, como
hemorragias o accidentes cerebrovasculares.

El 12 de julio, Oswaldo hizo historia al convertirse en el primer
niño de la costa oeste de Estados Unidos en someterse a este tratamiento
que le salvó la vida y le hizo ganar tiempo. Entonces, solo una semana
después de la derivación, se dispuso de órganos de donantes. Oswaldo se
sometió al trasplante de corazón y pulmón el 19 de julio.

“Estamos muy agradecidos por la donación de órganos”, comentó su mamá
Carmen. “Durante un tiempo de profundo dolor para otra familia, le
dieron a mi hijo el regalo definitivo, la vida”.

Mirando al futuro

El período postoperatorio fue complicado, pero ahora Oswaldo y su
familia acaban de regresar, a finales de diciembre, a su casa en Oregón.
“Está mejorando progresivamente”, afirmó Conrad, “le hemos retirado la
ventilación y, por lo tanto, le hemos quitado el tubo traqueal (tubo de
respiración). Esperamos verlo regresar a muchas de sus
actividades normales en el correr de los próximos meses”.

“No tenemos palabras para expresar nuestra gratitud ni las palabras
suficientes para agradecer al equipo médico”, señaló su padre, Martín.
“Cuando llegamos, supimos que contábamos con la mejor y la más
experimentada atención posible”. Carmen agregó: “Ahora, los médicos
pueden emplear esta terapia para tratar a otros pacientes. Quizá, la
próxima familia que tenga que enfrentarse a esto no tendrá que tomar una
decisión tan difícil porque, desde luego, funcionó con Oswaldo”.

Conrad afirma que probablemente vuelvan a utilizar este tratamiento de
puente al trasplante, lo que añade una opción más a las terapias
de Stanford Medicine
y a las innovaciones para niños con
insuficiencia cardíaca y pulmonar.

Oswaldo, simplemente, espera volver a ser un niño otra vez. “Quiero
correr, jugar y recuperar mi vida”, comentó Oswaldo, orgulloso de haber
hecho historia como el primer niño de la costa oeste en recibir este
tratamiento. ¿En lo que respecta al futuro?

“Solo sé que quiero hacer algo grande en la vida”. Nosotros creemos que
ya lo ha hecho.

Acerca de Stanford Children’s Health y Lucile
Packard Children’s Hospital Stanford

Stanford Children’s Health, junto con Lucile Packard Children’s Hospital
en su esencia, es la mayor empresa de atención médica del Área de la
Bahía, dedicada exclusivamente a los niños y a las mujeres embarazadas.
Reconocido desde hace tiempo por U.S.
News & World Report
como uno de los mejores de los Estados
Unidos, somos un líder mundial en su clase, al ofrecer atención y
resultados extraordinarios en cada especialidad pediátrica y obstétrica,
con el cuidado que va desde la rutina hasta lo inusual,
independientemente de la capacidad que tenga una familia para pagar.
Junto con los médicos, las enfermeras y el personal de Stanford
Medicine
, ofrecemos nuestra investigación y atención innovadora a
través de asociaciones, colaboraciones, difusión, clínicas
especializadas y centros de atención primaria en más de 60 localidades
en el norte de California y 100 localidades en la región occidental de
los EE. UU. Como organización sin fines de lucro, estamos comprometidos
a apoyar a nuestra comunidad (desde el cuidado de niños sin seguro o con
seguro insuficiente, adolescentes sin hogar y madres embarazadas, hasta
la ayuda para restablecer el cargo de enfermeras escolares en las
Facultades locales). Para obtener más información, visite stanfordchildrens.org
y nuestro blog
Healthier, Happy Lives
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Lucile Packard Children’s Hospital Stanford
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