En su voz serena y reflexiva se percibe la autoridad de quien ha dedicado toda una vida al servicio público. Este líder puertorriqueño, pionero en las causas hispanas y figura clave en la historia cívica de Newark, resume su filosofía de vida en una palabra: disciplina.
Residente de Newark desde 1960, Miguel “Don Mike” Rodríguez es una de las figuras más influyentes en la historia política, social y cultural de la comunidad hispana en Nueva Jersey. Nacido en Arecibo, Puerto Rico, en 1934, Rodríguez llegó a Newark tras estudiar Ciencias Políticas en la Universidad Seton Hall, donde se especializó en Administración Municipal.
“Dormir bien, comer a tiempo y cuidar el cuerpo desde joven no son lujos, son deberes con uno mismo”, afirma con convicción “Don Mike” como cariñosamente lo llaman.. “La autodisciplina y la determinación son los pilares de mi éxito personal y profesional”.
Su liderazgo emergió durante el Levantamiento de Newark de 1967, que lo llevó a ser nombrado al año siguiente como uno de los cuatro directores del Programa Model City de Newark. En 1970, como miembro de la Coalición Negra y Puertorriqueña, tuvo un papel clave en la elección de Kenneth A. Gibson, primer alcalde afroamericano del noreste de Estados Unidos, lo que marcó su nombramiento como primer subalcalde hispano de Newark, responsable de Asuntos Públicos.
Además de su impacto político, “Don Mike” dejó huella en el ámbito cultural y empresarial. Fundó Rodriguez Productions, una agencia que llevó grandes artistas latinos a escenarios como el Terrace Ballroom, y fue pionero en los medios locales con el programa comunitario en español Frente al Pueblo.
Su compromiso social se reflejó también en su participación en organizaciones como La Casa de Don Pedro, The Newark Borinquen Lions Club, y la Cámara de Comercio Hispana de Nueva Jersey, donde fue vicepresidente. Como Presidente Emérito de la Hispanic American Chamber of Commerce Foundation of Essex County, ha impulsado becas que han beneficiado a decenas de estudiantes a través del Fondo Miguel “Don Mike” Rodríguez.
Llegó a Nueva York en 1957, con apenas 23 años, dejando atrás Puerto Rico y los estudios universitarios que había iniciado allí. En Estados Unidos continuó su educación mientras trabajaba, hasta graduarse en Ciencias Políticas y Administración de Ciudades en una universidad católica de Nueva Jersey.
De estudiante inmigrante a líder comunitario
Una vez establecido en Nueva York, y más tarde en Nueva Jersey, se involucró de lleno en organizaciones sociales y coaliciones comunitarias, aportando energía, liderazgo y visión a una comunidad hispana que comenzaba a levantar su voz.
“Las personas seguras de sus capacidades pueden alcanzar cualquier meta; la inseguridad, en cambio, paraliza y genera miedo”, asegura.
Su trabajo comunitario se consolidó en Newark durante las décadas de 1960 y 1970, cuando los puertorriqueños y otros grupos latinos enfrentaban profundas desigualdades sociales. En medio de esa lucha, fundó junto a otros líderes FOCUS (Frente Unido Cívico y Social), la primera agencia cívico-social hispana de la ciudad.
FOCUS nació como respuesta a las tensiones raciales y desigualdades que siguieron a los disturbios de Newark de 1967.
Educación, salud y desarrollo económico: los tres pilares
Su trabajo se centró en tres áreas esenciales —salud, educación y desarrollo económico— que, según él, son la base del progreso colectivo. Desde esa plataforma, promovió la unidad entre los diferentes grupos hispanos, defendiendo una identidad común que trascendiera las nacionalidades.
“Siempre creí que la fortaleza de nuestra comunidad no radica en lo que nos divide, sino en lo que nos une”, dice.
Durante esa época, la comunidad hispana enfrentó barreras discriminatorias para acceder a la educación universitaria. Las instituciones imponían requisitos diseñados para excluir a los estudiantes latinos, lo que motivó una ola de protestas estudiantiles en Nueva York y Nueva Jersey.
Entre los nombres más recordados figura la doctora Hilda Hidalgo, académica puertorriqueña que abrió puertas a los primeros latinos en universidades y escuelas de leyes. “Ella fue una mentora y una inspiración; nos enseñó que el conocimiento es poder y que la educación es la herramienta más efectiva contra la desigualdad”, recuerda.
Fe, identidad y compromiso político
“Somos ciudadanos americanos por imposición, pero puertorriqueños por convicción”, dice con orgullo. “Nunca debemos olvidar quiénes somos ni de dónde venimos”.
Rodríguez llegó a Orlando a invitación de Trini Quiroz, líder comunitaria y pionera en Florida Central por las causas hispanas.
“‘Don Mike’ será nuestro asesor para organizar a nuestra comunidad latina. A pesar de contar con representación hispana, no hemos avanzado en alcanzar la prosperidad que nuestra comunidad merece. Nuestra gente sufre: muchas personas viven en la calle y no hay vivienda asequible. Además, nuestra comunidad no tiene acceso a puestos de liderazgo. Por eso, hemos empezado a buscar a personas verdaderamente comprometidas con nuestra gente y, antes de ofrecerles nuestro apoyo, nos aseguraremos de que sirvan a la causa hispana cuando sean elegidos. Solo así les daremos nuestro respaldo”, aseguró la activista política.
El veterano líder critica la falta de continuidad y compromiso político en algunas comunidades hispanas actuales, especialmente en Florida. “Ningún cambio real se logra en solitario”, afirma. “Muchos líderes repiten los errores del pasado, dejando que el divisionismo y el oportunismo político frenen nuestro crecimiento colectivo”.
También advierte sobre los políticos que “usan el voto latino para escalar, pero luego se olvidan de quienes los eligieron”. En contraste, destaca el ejemplo de Quiroz, a quien considera “una mujer ejemplar, luchadora y comprometida con fortalecer la comunidad hispana del condado de Orange”.
Un llamado a las nuevas generaciones
Para este pionero, la falta de unidad entre puertorriqueños, cubanos, venezolanos y mexicanos ha limitado el verdadero poder político hispano en Florida. Su mensaje final es un llamado a la acción: “Las nuevas generaciones deben exigir rendición de cuentas, involucrarse desde la base y no conformarse con promesas vacías. La educación sigue siendo la llave que abre todas las puertas”.
A sus décadas de servicio, “Don Miguel” sigue siendo reconocido como un líder visionario, defensor de los derechos civiles y pilar de la comunidad puertorriqueña, cuyo mayor orgullo sigue siendo su familia: cuatro hijos, seis nietos y cuatro bisnietos.
