Un voto por Biden es un voto por Puerto Rico y nuestra comunidad

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Opinion editorial por Anthony Carrillo Filomeno, @LcdoCarrilloD51,  abogado en Puerto Rico y delegado presidencial (PR) de Joe Biden en la primaria del Comité Nacional Demócrata 2020 

A pocos días ya para la elección Presidencial 2020, nuestra comunidad tendrá con su voto el poder de decidir el futuro y curso de nuestra Nación. Los latinos ya son más de 60 millones o casi el 20% de la población estadounidense y aportan 32 millones a las listas de electores hábiles en la próxima elección presidencial. Dentro de ese grupo esta nuestra comunidad puertorriqueña. De acuerdo con el último Censo y al Pew Hispanic Center hay alrededor de 3.2 millones de ciudadanos americanos que residen en la Isla y sobre cinco millones que residen en distintos estados, incluyendo Florida, Nueva York, Nueva Jersey, Ohio, Connecticut y Pennsylvania que tienen en sus manos el poder de decidir esta elección. Con estos datos, los puertorriqueños se colocan actualmente como el segundo mayor grupo de origen hispano de la nación, siendo más del 9% de la población hispana total en los 50 estados y el Distrito de Columbia.

Aunque los puertorriqueños son ciudadanos de EEUU no pueden votar en la elección presidencial general mientras residen en la isla. No obstante, con tan solo adquirir un boleto de ida hacia cualquier estado de la Unión (Florida, Nueva York, etc.), adquieren automáticamente ese derecho.

Por eso hoy, tomo de mi tiempo personal como un puertorriqueño preocupado que aun vota en la isla para recalcar la importancia el poder de tu voto en esta elección presidencial no solo para decidir quién tomará las decisiones que determinaran el futuro de nuestra isla sino de nuestra comunidad: Donald J. Trump o Joe Biden.

El contraste y el récord entre ambos candidatos no puede quedar más claro. Desde mucho antes de asumir la Presidencia de los Estados Unidos en el 2016, Donald Trump ha mostrado con sus acciones el rechazo a nuestra comunidad puertorriqueña. Primero su empresa en Puerto Rico opto por irse a la quiebra dejando a personas sin empleo y a sus acreedores en espera en su principal propiedad en la isla. Segundo, como candidato en medio de la discusiones sobre la deuda de Puerto Rico su reacción fue a la crisis fiscal: “No, no los rescataría”. Siendo uno de los máximos líderes de su partido, Trump nunca abogó por que la mayoría republicana en el Congreso le diera paso al proyecto que permitiría a Puerto Rico reestructurar su deuda bajo el Capítulo 9 de quiebras federal como lo pueden hacer otros estados y territorios, como lo es el caso de las Islas Vírgenes.

Hablando ahora de la actualidad, más allá de promesas sin cumplir el Presidente no presentado ni desarrollado ninguna propuesta específica para la isla, evidencia de esto lo muestra que su administración no presentó un programa de Gobierno para ningún sector durante los próximos cuatro años.  Joe Biden por su parte ha presentado un plan específico y detallado sobre cómo va extender un camino con un trato justo e igualitario y de dignidad y respeto a los 3.2 millones de ciudadanos americanos en Puerto Rico.

Como dicen en nuestra querida isla, para muestra un botón. Mientras Donald Trump continua con su promesa de hacer “grande a Estados Unidos de nuevo”, su administración no solo continúa maltratando a 3.2 millones de ciudadanos americanos en Puerto Rico, sino que promueve activamente el discrimen y trato desigual para nuestra gente en tres temas fundamentales: trato en programas federales, la recuperación de la isla y el futuro político de Puerto Rico.

Mientras, Donald Trump brilla por su ausencia en el tema de salud para los puertorriqueños; continua su agenda para eliminar por todos los medios el Obamacare sin presentar alternativa y frenó en diciembre pasado la posibilidad de que Puerto Rico recibiera cerca de $12,000 millones en Medicaid por cuatro años, al día de hoy no ha presentado ni una sola propuesta para atender la crisis actual. Joe Biden, en cambio ha presentado políticas espeficicas y un compromiso genuino con ayudar a los puertorriqueños en esta crisis de salud. Joe Biden reconoce que Puerto Rico enfrenta dos crisis simultáneas, un sistema de salud con un financiamiento severamente insuficiente y un trato desigual en programas federales. Como presidente, Biden trabajará para asegurar que Puerto Rico pueda participar en el programa de Medicaid a la par con otras jurisdicciones de los Estados Unidos.

Por otro lado, mientras Trump catalogó la ayuda alimentaria para los puertorriqueños en medio de una crisis humanitaria como un gasto excesivo e innecesario, como presidente, Biden trabajará para hacer que Puerto Rico sea elegible para SNAP y garantizará que los puertorriqueños que cumplan con los criterios de elegibilidad de SNAP reciban el mismo apoyo que recibirían en los Estados Unidos continentales.

Como si no fuese poco lo anterior, la Administración Trump además ha apelado las decisiones judiciales que buscan darle trato igualitario a la isla en los programas federales SNAP, SSI (Seguro Social Suplementario) y LIS (Parte D, Medicare para personas con bajo ingreso). Por su parte el plan de Biden pretende darle trato igual a la isla en los programas de Medicaid-Medicare, que sirven a comunidades vulnerables y además equiparar los beneficios del Seguro Social Suplementario (SSI) a la isla con un impacto calculado en $2,300 millones al año.

En el tema económico, tanto para los puertorriqueños en la Isla como en el continente, tener un empleo bien remunerado es sumamente importante. De hecho, una de las razones por las cuales hemos visto una migración histórica de puertorriqueños desde la Isla hacia el continente es la búsqueda de mejores empleos y oportunidades.

Es importante destacar que entre el verano de 2009, cuando terminó la Gran Recesión, durante la Administración Obama-Biden y enero de 2017, cuando Trump asumió el cargo, la economía había estado creciendo a una tasa anual de alrededor del 2,2% con una tasa de desempleo del 4.7%.

Mientras Donald Trump promete traer de vuelta empleos, la realidad es que su plan económico se ha quedado corto y con la actual pandemia COVID-19 e ineficiencia de su administración para responder a la misma, el porciento de las filas de estadounidenses desempleados aumentaron hasta un histórico 14% siendo la tasa actual de desempleo 7.9%.

Joe Biden, por su parte, ha presentado un plan específico y detallado que promete crear alrededor de 7 millones de empleos más que el plan de Trump no para premiar a las grandes corporaciones sino recortar impuestos a la clase media, apoyando el sector innovador de los pequeños y medianos negocios, y sobre todo invirtiendo en la industria de la manufactura que generará cientos de miles de empleos remunerados que beneficiarán a la comunidad puertorriqueña. 

En el tema de la recuperación de Puerto Rico, se estima que poco más de $60,000 millones federales han sido asignados por el Congreso de Estados Unidos y solo 16,000 millones (mucho menos de la mitad)  ha sido desembolsado a la recuperación y reconstrucción de la isla. No obstante, nuestra isla ha visto como la administración Trump ha frenado por mucho tiempo el desembolso de dichos fondos y ha puesto mas burocracia que en ultima instancia ha provocado que más puertorriqueños tengan salir de su amada isla por la lenta recuperación. Como presidente, Biden creará un grupo de trabajo federal para Puerto Rico que se reportará directamente al presidente para asegurarse que se aceleren los fondos y que la isla tenga los recursos y la asistencia técnica que necesita no sólo para recuperarse, sino también para prosperar.

Por, último, tenemos el importante tema del centenario dilema del estatus político de la Isla. Encuesta tras encuesta hecha a los puertorriqueños con derecho al voto en el continente ha quedado claro que la gran mayoría (81%) de los puertorriqueños en la Florida y otros estados apoya que Puerto Rico sea un Estado.

Lamentablemente, para el presidente Trump la igualdad y los derechos civiles de los ciudadanos americanos en la isla están sujetos exclusivamente a la fantasía de que ellos favorezcan su candidatura y partido político nacional sin tan si quiera reconocer por ingenuidad o ignorancia la premisa fundamental de que los boricuas no tiene el derecho fundamental de votar por el Presidente mientras residen en la isla.  Durante el verano del 2018 en una reunión de gobernadores en la Casa Blanca, el Presidente Trump se burló de los puertorriqueños diciendo que traería a la estadidad a la isla solo si le garantizaban dos senadores republicanos. Recientemente, en una entrevista nacional, Trump afirmó que los puertorriqueños están mejor bajo el estatus actual territorial e  insistió en que a pesar de nuestro voto en dos ocasiones por la estadidad, los puertorriqueños no quieren la misma y que es un plan de la oposición política forzar la estadidad para Puerto Rico y DC y Guam con el propósito de adquirir más poder político.

Joe Biden tiene muy claro cuál es la raíz del problema que sufren los puertorriqueños. Primero, Biden reconoce que los puertorriqueños son orgullosos ciudadanos estadounidenses que han sacrificado mucho por el país y merecen tener voz y voto sobre las leyes que los gobiernan. Segundo, reconoce que bajo el estatus los puertorriqueños reciben un trato desigual e inconsistente y tercero, ha sido el único candidato con una postura específica sobre el tema adelantando que respetará nuestra voluntad y elección como pueblo.

En su recién discurso en la ciudad de Kissimmee, Biden fue claro y afirmó que durante su presidencia abordará la cuestión del estatus territorial de Puerto Rico: “Mi preferencia personal es que Puerto Rico sea un Estado. Corresponde a los puertorriqueños decidirlo soberanamente y nosotros debemos corresponder esa decisión de forma vinculante, a nivel federal”.

La realidad es que nuestra comunidad no necesita a un Presidente que nos lance rollos de papel toalla, sino un líder con empatía que se ponga en el lugar de las familias en la isla que aún tienen sus techos azules. No necesitamos a un presidente que nos quiera intercambiar por otro pais, como si los ciudadanos americanos en Puerto Rico fueran inferiores a los de Texas o Florida. Resulta inaceptable que luego de dos devastadores huracanes, terremotos y ahora la pandemia nuestra gente en Puerto Rico que tanto ha sufrido no pueda recibir al menos lo mínimo esperado para cualquier ciudadano: ser tratados con dignidad y respeto.

El próximo 3 de noviembre la comunidad puertorriqueña tiene una triple responsabilidad. Primero, rechazar la retórica divisiva hacia nuestra comunidad de un candidato como Trump que nos ha dado la espalda en un momento tan crucial para la Isla como lo es nuestra crisis fiscal y recuperación. Segundo, con nuestra fuerza electoral definir el futuro de esta elección presidencial. Y tercero, con el poder de su voto en el continente ayudar a nuestra Isla a regresar a un camino de estabilidad, trato igualitario y prosperidad votando los únicos candidatos que muestra un compromiso genuino y un plan para Puerto Rico y nuestra comunidad: Joe Biden y Kamala Harris.

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