La más reciente idea del presidente Donald Trump —entregar cheques de $2,000 a los estadounidenses financiados con ingresos arancelarios— no ha encontrado apoyo entre los senadores republicanos, quienes consideran que la medida requiere autorización del Congreso y que esos fondos deberían destinarse, más bien, a reducir el déficit federal.
Pese a la afinidad política entre Trump y varios miembros de la bancada republicana, la propuesta ha sido recibida con frialdad tanto por el liderazgo como por los senadores más alineados con el expresidente.
“Creo que sería bueno usar los ingresos arancelarios para pagar la deuda y el déficit”, expresó el líder de la mayoría en el Senado, John Thune (R–S.D.), al señalar que los recursos provenientes de los aranceles ya se consideran “sustanciales” y que deberían tener un uso responsable.
En la misma línea, la senadora Shelley Moore Capito (R–W.Va.), integrante del liderazgo republicano, dijo a Axios que su prioridad también sería reducir el déficit. El senador Bernie Moreno (R–Ohio) coincidió: “Creo que deberíamos pagar el déficit.”
Algunos republicanos, además, cuestionan la legalidad del plan. El senador John Kennedy (R–La.) afirmó que un desembolso como el propuesto “tendría que pasar por el Congreso”, mientras que funcionarios de la Casa Blanca han indicado que están evaluando maneras de enviar los cheques sin esa aprobación legislativa.
El senador Kevin Cramer (R–S.D.) fue aún más directo: “No estoy loco por la idea.” Aunque reconoció que podría argumentarse que los estadounidenses de menores ingresos “merecen un alivio”, advirtió que la medida podría resultar inflacionaria. Consultado sobre si Trump necesitaría autorización del Congreso, respondió: “Él lo va a poner a prueba. Es mi suposición.”
