Migrantes cubanos con órdenes de deportación de larga data fueron enviados a la República Centroafricana, un país con el que no tenían vínculos, sin conocer inicialmente cuál sería su destino.
Decenas de inmigrantes terminaron en Bangui, la capital de la República Centroafricana, como parte de una estrategia de deportaciones a terceros países utilizada por la administración Trump cuando los países de origen limitan o rechazan la repatriación de algunos de sus ciudadanos.
El caso ha provocado preocupación entre defensores de los inmigrantes, quienes cuestionan que personas con vínculos familiares, laborales y comunitarios en Estados Unidos sean enviadas a países donde no conocen a nadie, no hablan el idioma y enfrentan condiciones de seguridad desconocidas.
Reportes de otros medios también han documentado que varios cubanos se encontraban entre los inmigrantes enviados a ese país africano mediante acuerdos de deportación a terceros países.
Una política de deportación a terceros países
La deportación de inmigrantes a países distintos de su nación de origen se ha convertido en uno de los aspectos más controvertidos de la política migratoria actual.
En el caso de Cuba, la repatriación directa puede resultar complicada cuando el gobierno cubano no acepta determinados retornos o limita la recepción de personas deportadas desde Estados Unidos.
La alternativa utilizada por las autoridades migratorias ha sido recurrir a acuerdos con terceros países.
Sin embargo, organizaciones defensoras de inmigrantes han cuestionado la práctica debido a la falta de vínculos de los deportados con los países receptores y a los posibles riesgos que pueden enfrentar.
La República Centroafricana figura entre los países con serios problemas de seguridad. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha advertido a los ciudadanos estadounidenses sobre los riesgos relacionados con conflictos, delincuencia, secuestros y otras amenazas en el país.
Para los defensores de los derechos de los inmigrantes, la pregunta es qué ocurrirá con una persona que vivió durante años en Estados Unidos y que, de un día para otro, es trasladada a un país en otro continente.
Sin Cuba y sin Estados Unidos
Inmigrantes han expresado incertidumbre sobre su futuro y sobre la posibilidad de permanecer legalmente en el país o ser enviados nuevamente a otro lugar. Según el Tampa Bay Times, varios permanecían sin información clara sobre los próximos pasos.
El caso ha generado además numerosas reacciones en las redes sociales, particularmente dentro de comunidades cubanas y cubanoamericanas.
Algunos usuarios han señalado la ironía política de que sectores importantes del electorado cubanoamericano respaldaron al presidente Donald Trump y sus promesas de endurecer las políticas migratorias.
Una política que continúa expandiéndose
La estrategia de deportar inmigrantes a terceros países no se limita a ciudadanos cubanos.
Reportes recientes indican que vuelos hacia la República Centroafricana han incluido personas procedentes de diferentes países, entre ellos Afganistán, Irán, Nicaragua y Nepal. Un vuelo que llegó recientemente a Bangui generó críticas de grupos de derechos humanos por incluir a personas que, según los defensores, podían enfrentar riesgos de protección internacional.
El Departamento de Seguridad Nacional ha defendido la política como parte de un esfuerzo más amplio para aumentar las deportaciones de inmigrantes con órdenes finales de remoción.
Sin embargo, los críticos cuestionan la falta de transparencia sobre los acuerdos con los países receptores y las garantías ofrecidas a las personas enviadas a lugares donde no tienen familiares ni redes de apoyo.
Una nueva incertidumbre
Para los cubanos que llegaron a Florida buscando establecer una nueva vida, la posibilidad de terminar en un país africano representa un escenario que pocos habrían imaginado.
Y para miles de inmigrantes con órdenes finales de deportación en Estados Unidos, el caso plantea una nueva preocupación: cuando su país de origen no los recibe, ¿a dónde puede enviarlos el gobierno estadounidense?




