Jackie Espinosa habla en entrevista con La Prensa sobre el futuro económico de la ciudad, proyectos de desarrollo y las denuncias que provocaron un proceso de destitución que finalmente no avanzó
La alcaldesa de Kissimmee, Jackie Espinosa, asegura que su administración busca preparar a la ciudad para una nueva etapa de crecimiento económico, mientras enfrenta cuestionamientos relacionados con denuncias sobre su gestión y el uso de fondos públicos.
En entrevista con La Prensa, Espinosa habló sobre el futuro de la ciudad después de que la Comisión de Kissimmee decidiera no continuar con el proceso de destitución en su contra.
Durante una audiencia especial, los comisionados votaron 2-2 sobre si debían avanzar los procedimientos de impeachment (destitución) cuando se necesitaban tres votos para llevar el proceso a la siguiente etapa.
La decisión se produjo después de que la fiscal especial Mayanne Downs determinara que existía causa probable para presentar tres artículos de destitución relacionados con alegaciones que involucraban a Espinosa y aproximadamente $50,000 en subvenciones del programa Business Boost 2.0 recibidas por tres empresas en las que la alcaldesa o miembros de su familia tenían intereses.
Espinosa cuestionó el proceso y sostuvo que algunas de las denuncias responden a diferencias políticas y personales. También planteó que los asuntos relacionados con funcionarios electos deben seguir procedimientos claros y, cuando corresponda, ser evaluados por la Comisión de Ética.
“Desde un principio dije que estoy muy dispuesta a que hagan la investigación que quieran. Pero cuando nos educamos sobre cómo funciona este proceso, entendimos que la ciudad ni siquiera tiene un procedimiento establecido porque esto no había ocurrido en décadas. Lo primero que hay que hacer es establecer un proceso y determinar si el asunto corresponde a la ciudad o a la Comisión de Ética”, afirmó Espinosa.
La alcaldesa también cuestionó el costo para los contribuyentes de investigaciones y servicios legales relacionados con estas controversias. Sin embargo, las acusaciones que dieron origen al proceso no desaparecieron con la votación de la Comisión. La determinación de causa probable de la fiscal especial y las alegaciones relacionadas con las subvenciones forman parte del registro público del caso y constituyen un asunto que continúa siendo relevante para evaluar la gestión municipal.
Una Kissimmee con nuevas oportunidades
Más allá de la controversia política, Espinosa sostiene que su administración debe concentrarse en el crecimiento de Kissimmee y en la transformación económica de una ciudad que ha experimentado un importante desarrollo residencial y comercial.
La alcaldesa dijo que una de sus prioridades ha sido cambiar la percepción de Kissimmee y proyectarla como una comunidad con capacidad para atraer empresarios, inversiones y nuevos empleos.
“Cuando llegué, una de las primeras cosas que quise hacer fue cambiar esa imagen de Kissimmee y elevar nuestra cultura. Quiero que la gente nos vea como una ciudad de empresarios, de personas con visión y con deseos de construir un futuro mejor para sus hijos”, expresó.
Entre las iniciativas mencionadas durante la entrevista están nuevos hoteles, posibles proyectos relacionados con un centro de convenciones y desarrollos residenciales y comerciales. Espinosa reconoció que algunos proyectos comenzaron antes de su administración, pero afirmó que varios permanecieron estancados durante años y que su gobierno ha trabajado para reactivarlos.
Para la alcaldesa, el crecimiento económico también debe traducirse en oportunidades para los residentes y, particularmente, para las nuevas generaciones.
Turismo deportivo, salud y aviación
Espinosa identifica tres sectores con potencial para diversificar la economía local: turismo deportivo, servicios de salud y aviación.
La alcaldesa expresó interés en atraer un complejo deportivo capaz de generar actividad económica mediante competencias y eventos que atraigan atletas, familias y visitantes de otras ciudades y estados.
También señaló el crecimiento del distrito médico y el potencial del aeropuerto ejecutivo de Kissimmee, donde existen programas de entrenamiento para pilotos y simuladores de vuelo. A esto se suman planes relacionados con operaciones internacionales de comercio y aduanas.
La apuesta, según Espinosa, es ampliar las opciones laborales de los residentes y reducir la dependencia de empleos tradicionalmente asociados al turismo y el hotelería.
La educación y la capacitación profesional forman parte de esa visión. Espinosa considera que Kissimmee necesita preparar a sus residentes para los empleos que acompañarán el crecimiento de la ciudad y, al mismo tiempo, garantizar que la infraestructura y los servicios públicos puedan responder al aumento de la población.
Impuestos y gasto público
Otro de los asuntos que genera debate en Kissimmee es el impuesto a la propiedad y la necesidad de evaluar el gasto municipal.
Espinosa sostiene que cualquier discusión sobre impuestos debe comenzar con una revisión de los gastos internos del gobierno.
“Hay que buscar un balance. Yo no quiero que la gente pierda su trabajo, pero también entiendo que estamos en un momento de crisis y tenemos que analizar dónde podemos reducir gastos innecesarios. Antes de aumentar otros impuestos o crear nuevos cargos para los residentes, tenemos que mirar hacia adentro y determinar dónde podemos ahorrar”, sostuvo.
La posición de la alcaldesa plantea uno de los retos centrales para el crecimiento de Kissimmee: cómo financiar los servicios públicos necesarios para una población creciente sin aumentar excesivamente la carga económica de los residentes.
Las subvenciones y el cuestionamiento de la oposición
Uno de los puntos más delicados de las controversias que enfrenta Espinosa está relacionado con las subvenciones de Business Boost 2.0.
La alcaldesa niega haber intervenido en el proceso de aprobación de los fondos y argumenta que las decisiones administrativas corresponden al administrador de la ciudad y a los departamentos municipales.
“Nosotros no tenemos mandato sobre esos departamentos. Nuestros dos empleados son la abogada de la ciudad y el administrador. Yo no puedo llamar directamente a un director de departamento para pedirle que haga algo. Existe un protocolo y tengo que pasar por el administrador”, explicó.
Espinosa también afirmó que sus empresas solicitaron fondos para tres compañías y que, según su versión, cumplían con los requisitos establecidos. Las alegaciones y las decisiones relacionadas con esas subvenciones deben contrastarse con los documentos oficiales de aprobación y con las conclusiones de las autoridades que investigaron el caso.
Por su parte, Olga Cariño, empresaria, excandidata a la alcaldía de Kissimmee y una de las voces críticas de la administración, cuestionó la forma en que se desarrollan las reuniones públicas de la Comisión.
“Ese foro público no es de la alcaldesa, ni de un comisionado en particular o de algún empleado. Ese foro público es del pueblo. Es el único espacio oficial que tenemos los ciudadanos para expresarnos, denunciar, presentar evidencia y exigir transparencia. No es un favor. Es un derecho”, afirmó Cariño.
Una ciudad en una encrucijada
El futuro de Kissimmee plantea así dos conversaciones paralelas: por un lado, la necesidad de aprovechar el crecimiento económico y atraer nuevas inversiones, empleos y oportunidades; por otro, la exigencia de mantener procesos de gobierno transparentes y fortalecer la confianza de los residentes.
Espinosa asegura que su prioridad es continuar impulsando el desarrollo de la ciudad y preparar a Kissimmee para las próximas décadas.
“Quiero que el pueblo siga entendiendo que necesitamos que se involucre en la solución y que no se preste para ser parte del problema de los bochinches. Quien tenga una pregunta puede venir y hablar conmigo. Siempre estoy disponible para escuchar las inquietudes de los residentes sobre la ciudad o sobre mi persona”, concluyó.





