El ejemplar de cinco meses fue encontrado huérfano en una playa remota de Alaska y ahora recibe atención veterinaria especializada las 24 horas. Su nueva familia estará integrada por otras tres morsas, entre ellas una que también fue rescatada.
Una cría de morsa del Pacífico que fue encontrada sola en una playa remota del norte de Alaska comienza una nueva etapa de su vida en SeaWorld Orlando, donde recibe atención especializada de un equipo de cuidadores y veterinarios con experiencia en mamíferos marinos.
El pequeño macho, llamado Annautaq, tiene cinco meses de edad y pesa aproximadamente 220 libras, unos 100 kilogramos. Después de ser rescatado y rehabilitado en el Alaska SeaLife Center, fue trasladado a Florida, donde permanecerá bajo cuidado humano debido a que las autoridades determinaron que no podía regresar a su hábitat natural.
Su llegada representa un nuevo capítulo en una historia que comenzó en circunstancias difíciles y que involucró a residentes de Alaska, científicos, especialistas en vida silvestre y profesionales dedicados al cuidado de animales marinos.
SeaWorld Orlando es una de las cuatro instituciones de Estados Unidos que, según el parque, cuentan actualmente con capacidad para albergar morsas.
Un rescate en una playa remota de Alaska
La historia de Annautaq comenzó cuando Violet Anniskett, pasante de investigación de vida silvestre y miembro de la comunidad local, y Tony Fischbach, científico del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), encontraron a la cría abandonada en una playa del norte de Alaska.
Una manada de morsas se había alejado del lugar en medio de un fuerte oleaje, dejando al pequeño sin su madre. La cría se encontraba escondida entre los restos de dos morsas adultas y ya estaba expuesta a las aves carroñeras, por lo que sus posibilidades de sobrevivir sin ayuda eran limitadas.
Anniskett y Fischbach ayudaron a protegerlo durante varios días, mientras coordinaban las acciones necesarias para trasladarlo a un centro especializado.
Con el apoyo de la comunidad local y de funcionarios federales de vida silvestre, Annautaq fue llevado al Alaska SeaLife Center, ubicado en Seward, donde recibió atención médica y cuidados intensivos.
Su nombre, pronunciado «a-nau-tuk», significa «hacha» en el idioma iñupiaq. Anniskett eligió ese nombre en honor al nombre iñupiaq de su padre.
La comunidad que participó en el rescate sabía que el animal permanecería bajo cuidado humano y que su historia podría contribuir a educar al público sobre las necesidades y los desafíos que enfrentan las morsas del Pacífico.
¿Por qué no puede regresar a la naturaleza?
Aunque Annautaq respondió favorablemente a la rehabilitación, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos determinó que no podía ser liberado.
Durante su primer año de vida, las crías de morsa dependen de la leche materna para su alimentación y de sus madres para recibir protección y desarrollar comportamientos esenciales para sobrevivir e interactuar socialmente.
La ausencia de su madre durante una etapa tan temprana representa un desafío que no puede resolverse únicamente mediante alimentación y atención veterinaria.
Por ello, especialistas de distintas instituciones dedicadas al cuidado de morsas evaluaron sus necesidades a largo plazo y determinaron que SeaWorld Orlando podía ofrecerle un entorno adecuado, con atención especializada y la posibilidad de convivir gradualmente con otros ejemplares de su especie.
«La historia de Annautaq demuestra por qué es tan importante contar con capacidad especializada para la rehabilitación de mamíferos marinos en Alaska», señaló Jane Belovarac, curadora de respuesta a la fauna silvestre del Alaska SeaLife Center.
La especialista destacó que el rescate de una cría huérfana en una zona remota requiere una respuesta rápida, atención veterinaria específica y cuidados continuos para garantizar su estabilidad y preparar su siguiente etapa de vida.
Alimentación y vigilancia las 24 horas
Antes del traslado de aproximadamente 4,000 millas desde Alaska hasta Florida, personal de SeaWorld con experiencia en el cuidado de morsas viajó al centro de rehabilitación para colaborar con el equipo local y preparar al animal para el viaje.
Ahora, en SeaWorld Orlando, Annautaq recibe hasta seis tomas de biberón al día, además de atención veterinaria y vigilancia durante las 24 horas.
Durante un periodo de cuarentena previsto de 30 días, el equipo supervisará su adaptación y ayudará a proteger la salud de los animales que ya viven en el parque.
Su alimentación incluye una fórmula láctea especializada, desarrollada originalmente por los equipos veterinarios y de cuidado animal de SeaWorld para imitar el alto contenido de grasa de la leche natural de las morsas.
Sin embargo, los especialistas explican que sus necesidades van más allá de la nutrición y la atención médica.
«A esta edad, Annautaq necesita algo más que alimentación y atención veterinaria. También necesita contacto cercano y compañía, algo que nuestro equipo especializado le proporciona las 24 horas», afirmó Jim Kinsler, curador de SeaWorld Orlando.
Las presentaciones con las otras morsas se realizarán de manera gradual y al ritmo que determine su equipo de cuidado.
Una nueva familia de morsas
Cuando esté preparado para integrarse al grupo, Annautaq conocerá a Uki, Kaboodle y Garfield, tres ejemplares que forman parte de la población de morsas de SeaWorld Orlando.
Cada uno tiene una historia particular que puede contribuir a su adaptación.
- Uki, de dos años: también fue rescatada en Alaska y rehabilitada en el Alaska SeaLife Center antes de llegar a Orlando. Actualmente se encuentra adaptada al grupo, mantiene un vínculo cercano con Kaboodle y disfruta de la nieve, el hielo y las actividades de enriquecimiento.
- Kaboodle, de 23 años: es una madre experimentada que ha cuidado crías rescatadas, incluida Uki. Su experiencia podría favorecer la adaptación gradual de Annautaq.
- Garfield, de 44 años: fue rescatado cuando era una cría huérfana en Alaska y criado a mano en SeaWorld Orlando. Su historia demuestra cómo un animal rescatado puede desarrollarse bajo cuidados especializados.
La convivencia con otros ejemplares es importante para el desarrollo social de Annautaq. A través de la observación y la interacción, tendrá la oportunidad de aprender comportamientos propios de su especie que los cuidadores humanos no pueden sustituir por completo.
Una historia para crear conciencia sobre la vida marina
Además de ofrecerle un hogar permanente, SeaWorld espera que Annautaq contribuya a educar al público sobre las morsas del Pacífico y los desafíos que enfrentan en la naturaleza.
El parque señaló que su programa de rescate ha ayudado a más de 43,000 animales necesitados a lo largo de su historia.
Por el momento, el calendario para presentar a Annautaq a las otras morsas y permitir que los visitantes lo observen será determinado por su equipo de cuidado, de acuerdo con su evolución y bienestar.
Mientras tanto, quienes visiten SeaWorld Orlando pueden conocer a las morsas residentes en el hábitat de animales de Expedition Odyssey y aprender sobre sus características, sus vínculos sociales y las iniciativas destinadas a proteger la vida marina.
La historia de Annautaq recuerda la importancia de la colaboración entre comunidades, científicos y especialistas para responder a las emergencias que afectan a la fauna silvestre. Tras sobrevivir a sus primeros meses en condiciones adversas, la joven morsa comienza ahora una etapa en la que la atención especializada y la convivencia con otros ejemplares serán fundamentales para su desarrollo.
Para seguir su evolución, el público puede consultar las redes sociales oficiales de SeaWorld y SeaWorld Orlando, así como las publicaciones del Alaska SeaLife Center, que documentó su rescate y sus primeros cuidados.
Fuente: SeaWorld Orlando y Alaska SeaLife Center.



