WASHINGTON.— El presidente Donald Trump anunció el domingo por la noche que Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo que busca consolidar el alto al fuego vigente desde hace dos meses, reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz y encaminar una solución al controvertido programa nuclear iraní.
Sin embargo, aunque Trump aseguró que el pacto está «ahora completo», funcionarios involucrados en las negociaciones advirtieron que aún quedan aspectos fundamentales por definir antes de su entrada en vigor prevista para el próximo viernes.
Autoridades de Pakistán, país que ayudó a facilitar las conversaciones entre ambas partes, señalaron que el acuerdo no será efectivo hasta que Washington y Teherán lo firmen formalmente en Suiza. Los mediadores también indicaron que ambas naciones acordaron un «fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes».
El pacto establece un período de 60 días para que Estados Unidos e Irán definan el futuro del inventario de uranio enriquecido iraní y el alcance de su programa nuclear, un tema que ha sido uno de los principales puntos de fricción durante años.
Trump ha insistido en que cualquier acuerdo debe impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
Reapertura del Estrecho de Ormuz
Uno de los elementos más importantes del acuerdo es la reapertura del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
El mandatario anunció que el paso será reabierto «sin peajes» y volverá a operar bajo condiciones similares a las existentes antes del conflicto. Aunque inicialmente afirmó que la reapertura sería inmediata, posteriormente aclaró que ocurrirá el viernes.
Trump también ordenó el fin del bloqueo naval estadounidense en la zona, argumentando que la medida permitirá restablecer el flujo de petróleo hacia los mercados internacionales.
No obstante, expertos del sector energético advierten que podrían pasar varios meses antes de que los consumidores perciban una reducción significativa en los precios de la gasolina.
Según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio del galón de gasolina regular permanece 1.09 dólares por encima del registrado cuando comenzó la guerra en la que Estados Unidos intervino junto a Israel.
Los mercados reaccionan con optimismo
El anuncio generó una respuesta positiva en los mercados financieros internacionales.
Wall Street registró ganancias en las primeras operaciones del lunes, mientras que los principales indicadores del precio del petróleo experimentaron una caída superior a los cuatro dólares por barril. Aun así, los costos energéticos siguen siendo considerablemente más altos que antes del inicio del conflicto.
Los mediadores internacionales tienen previsto organizar reuniones adicionales antes de la firma oficial del viernes y señalaron que, si las partes no alcanzan un consenso definitivo dentro del plazo de 60 días, el cronograma podría extenderse.
El Congreso exige supervisión
El acuerdo también despertó cautela en el Congreso estadounidense, incluso entre miembros del propio Partido Republicano.
El senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, uno de los principales defensores de una respuesta militar contra Irán, expresó preocupación porque considera que Washington y Teherán podrían tener interpretaciones diferentes sobre los términos pactados.
Por su parte, el representante demócrata por Nueva York, Gregory Meeks, miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, sostuvo que «la guerra no puede cambiar al régimen iraní».
Tanto Graham como Meeks coincidieron en que cualquier tratado definitivo deberá contar con la revisión y aprobación del Congreso.
Trump buscará respaldo internacional
El presidente estadounidense iniciará esta semana una ofensiva diplomática para presentar los alcances del acuerdo ante sus aliados.
Trump viajó a Francia para participar en la reunión del Grupo de los Siete (G7), donde sostendrá encuentros con líderes mundiales con quienes ha mantenido desacuerdos recientes relacionados con la guerra y las políticas arancelarias.
Algunos aliados occidentales habían expresado previamente su malestar por no haber sido consultados antes del inicio de las operaciones militares contra Irán.
Persisten las tensiones en Medio Oriente
A pesar del anuncio, la situación en la región continúa siendo frágil.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que Israel no retirará sus fuerzas militares del Líbano, Gaza ni Siria, y advirtió que responderá «con gran fuerza» ante cualquier ataque iraní.
Durante las negociaciones, Irán insistió en que cualquier entendimiento debía contemplar el fin del conflicto con Estados Unidos y de las acciones militares israelíes contra grupos respaldados por Teherán en la región.
Para Trump, quien enfrenta un complejo escenario internacional y una opinión pública dividida sobre el conflicto, los próximos días podrían convertirse en un momento decisivo para su presidencia.
Además de acudir a la cumbre del G7, el mandatario espera capitalizar políticamente el acuerdo en una semana cargada de simbolismo: el regreso de la Copa Mundial de la FIFA a Estados Unidos por primera vez en más de tres décadas y una serie de actos públicos que lo mantendrán en el centro de la atención internacional.
Sin embargo, el verdadero éxito del anuncio dependerá de si Washington y Teherán logran convertir las promesas en un acuerdo definitivo capaz de reducir las tensiones en Medio Oriente y evitar una nueva escalada del conflicto.