Powerus, con sede en West Palm Beach, obtuvo un contrato de hasta $90 millones con la Fuerza Aérea de EE. UU. y recientemente firmó un acuerdo de $22.3 millones para tecnología antidrones destinada a infraestructura energética en Medio Oriente.
Florida está adquiriendo un nuevo protagonismo en la creciente industria de defensa contra drones. La empresa tecnológica Powerus, con sede en West Palm Beach, está desarrollando y produciendo sistemas de bajo costo diseñados para detectar, rastrear e interceptar drones utilizados en ataques contra instalaciones militares y de infraestructura crítica.
La compañía ha llamado la atención internacional en momentos en que los países del Golfo Pérsico buscan nuevas formas de proteger instalaciones petroleras y energéticas frente a ataques con drones.
Powerus confirmó recientemente un contrato comercial de aproximadamente $22.3 millones para proporcionar tecnología de detección, seguimiento, clasificación y alerta temprana contra drones a infraestructura de petróleo y gas en Medio Oriente. La empresa no ha identificado públicamente al cliente ni los lugares exactos donde serán instalados los sistemas.
El vínculo con Florida
Powerus opera desde West Palm Beach, donde desarrolla sistemas autónomos y tecnología de drones para aplicaciones de defensa e infraestructura crítica. La propia compañía se presenta como una empresa estadounidense enfocada en sistemas autónomos para entornos de alto riesgo.
Su crecimiento también ha llevado a Florida a convertirse en un punto de interés dentro de la industria emergente de sistemas antidrones.
Uno de sus productos más conocidos es Guardian, un interceptor diseñado para enfrentarse a drones de ataque de bajo costo. La compañía sostiene que este tipo de sistemas busca solucionar uno de los principales problemas de la guerra moderna: el costo desproporcionado de utilizar misiles u otros sistemas tradicionales para derribar drones relativamente baratos.
En abril, Powerus informó que una demostración de su tecnología ante la Fuerza Aérea de EE. UU. había llevado a una primera orden de compra limitada.
Posteriormente, en agosto, una subsidiaria de Powerus, Tandem Defense LLC, recibió un contrato de tipo IDIQ de la Fuerza Aérea con un techo de hasta $90 millones para sistemas aéreos no tripulados de negación aérea del Grupo 1, además de equipos de apoyo, capacitación para operadores y servicios de campo.
Es importante aclarar que los $90 millones no representan dinero garantizado para la empresa. Se trata del valor máximo potencial del contrato y la cantidad efectiva dependerá de las órdenes que posteriormente emita la Fuerza Aérea.
¿Qué está haciendo Powerus en Emiratos Árabes Unidos?
Aquí es donde la información requiere una precisión importante.
Reportes recientes indican que Powerus comenzó a producir sus interceptores Guardian en una instalación en Emiratos Árabes Unidos, utilizando componentes fabricados mediante impresión 3D y ensamblándolos localmente. Un reporte publicado este domingo señala que la empresa produce allí aproximadamente 30 unidades diarias y que busca aumentar esa capacidad.
El Guardian tendría un precio aproximado de $5,000 por unidad, según ese reporte, una cifra considerablemente inferior al costo de muchos sistemas tradicionales de defensa aérea.
Sin embargo, no encontré evidencia pública suficiente para afirmar que el gobierno de Emiratos Árabes Unidos haya comprado específicamente los Guardian en el marco del contrato de $22.3 millones anunciado por Powerus. Reuters señala que ese contrato es con una compañía de petróleo y gas del Medio Oriente cuyo nombre no fue revelado y que inicialmente contempla capacidades de detección y seguimiento, con posibilidad de integrar posteriormente los interceptores Guardian.
Por eso, la afirmación de que “Emiratos está comprando los Guardian” debe manejarse con cautela.
Los “cope cages” y la defensa de las instalaciones petroleras
Mientras las empresas estadounidenses desarrollan nuevas tecnologías, Emiratos Árabes Unidos también ha comenzado a utilizar medidas físicas para proteger instalaciones estratégicas.
Reportes especializados indican que el país ha instalado grandes estructuras de acero y malla alrededor de algunos tanques de almacenamiento de petróleo, conocidas informalmente como “cope cages”.
La idea es crear una barrera física que pueda reducir el impacto de drones relativamente lentos que intenten alcanzar los tanques.
Estas estructuras forman parte de una estrategia de defensa por capas: en lugar de depender de una sola tecnología, se combinan barreras físicas, sistemas de detección, guerra electrónica e interceptores.
La nueva economía de la guerra de drones
El crecimiento de Powerus refleja un cambio más amplio en la industria militar.
Los drones de ataque relativamente baratos han obligado a los gobiernos a buscar alternativas a los costosos misiles interceptores.
La lógica es sencilla: si un atacante puede utilizar un dron que cuesta miles de dólares contra un objetivo protegido por un interceptor que cuesta cientos de miles o millones, mantener esa defensa puede resultar económicamente insostenible.
Powerus intenta entrar precisamente en ese espacio con interceptores de menor costo y producción rápida.
La compañía afirma que su Guardian está diseñado para enfrentar amenazas como los drones de ataque Shahed-136 y Geran-2, utilizados en diferentes conflictos recientes.
Florida como centro de tecnología de defensa
El desarrollo de Powerus también pone de relieve el crecimiento de Florida como sede de compañías vinculadas con tecnología aeroespacial, drones y sistemas autónomos.
La empresa está basada en West Palm Beach y se encuentra en proceso de convertirse en una compañía pública mediante una fusión anunciada con Aureus Greenway Holdings.
Además, Powerus ha recibido respaldo de Donald Trump Jr. y Eric Trump, quienes son inversionistas vinculados a la compañía resultante de la operación corporativa. Esa relación ha generado atención política y preguntas sobre posibles conflictos de interés, aunque la empresa sostiene que sus contratos se obtienen mediante procesos basados en la capacidad de sus sistemas.
La conexión política es particularmente relevante porque la empresa ahora tiene contratos y oportunidades comerciales tanto con el gobierno estadounidense como con clientes potenciales en Medio Oriente.
Una tecnología con limitaciones
Aunque los interceptores de bajo costo representan una alternativa atractiva, no constituyen una solución para todas las amenazas.
Estos sistemas están principalmente diseñados para enfrentar determinados tipos de drones. Misiles balísticos, misiles de crucero, aeronaves convencionales o drones más sofisticados pueden requerir sistemas de defensa diferentes y mucho más costosos.
Por eso, los expertos consideran que el futuro de la defensa contra drones probablemente dependerá de sistemas integrados, capaces de combinar sensores, inteligencia artificial, guerra electrónica, interceptores y, cuando sea necesario, sistemas de defensa aérea tradicionales.
Florida mira hacia un mercado global
Lo que comenzó como una empresa de tecnología con sede en West Palm Beach está adquiriendo una dimensión internacional.
Powerus ya cuenta con presencia en el mercado de defensa estadounidense y acaba de anunciar un contrato multimillonario para proteger infraestructura energética en Medio Oriente. Al mismo tiempo, sus sistemas Guardian están siendo producidos en Emiratos Árabes Unidos para responder a una demanda creciente de tecnología antidrones.
Para Florida, el desarrollo representa algo más que un nuevo negocio de tecnología: coloca a una empresa del estado en el centro de una transformación mundial de la industria de defensa.
Y mientras los países del Golfo buscan proteger sus instalaciones energéticas de nuevas amenazas, la apuesta de Powerus es clara: producir defensas contra drones que sean suficientemente rápidas, económicas y numerosas para enfrentar una amenaza que también se produce a gran escala.




