La industria automotriz vive su mejor marzo en años. El furor por modelos híbridos y eléctricos marcó un marzo histórico para la industria automotriz
La industria automotriz en Estados Unidos vivió un verdadero frenesí en marzo. Y no fue por alguna campaña publicitaria brillante ni por la llegada de un nuevo modelo revolucionario. El detonante fue político: el anuncio del presidente Donald Trump de aplicar nuevos aranceles del 25 % a vehículos y autopartes importados.
Ante la inminente entrada en vigor de los aranceles, miles de compradores se volcaron a los concesionarios, buscando asegurarse un auto nuevo antes de que los precios se disparen. La mayor parte de la demanda se centró en vehículos híbridos y eléctricos, lo que refleja un cambio de preferencia del consumidor… y de estrategia de mercado.
Toyota, líder del segmento híbrido, reportó un incremento del 44 % en ventas de estos modelos en marzo, alcanzando las 113.000 unidades, lo que representa casi la mitad de todas sus ventas ese mes. General Motors, por su parte, duplicó las ventas de su línea eléctrica, gracias sobre todo al éxito del SUV Equinox, considerado uno de los vehículos eléctricos más accesibles del mercado.
Hyundai no se quedó atrás: sus ventas de híbridos crecieron un impresionante 68 % en el trimestre, mientras que las de eléctricos apenas subieron un modesto 3 %. Su CEO para Norteamérica, Randy Parker, no lo pudo resumir mejor: “Este pasado fin de semana fue, por mucho, el mejor que he visto en mucho tiempo”.
Marcas como Ford también vivieron un marzo redentor. La automotriz reportó un aumento del 19 % en ventas, un alivio tras dos meses de caídas consecutivas.
En contraste, los autos con motores de combustión interna mostraron un crecimiento marginal o incluso una caída en algunos modelos, anticipando un posible declive estructural del segmento.
Expertos advierten que, con la entrada en vigor de los nuevos aranceles, algunos vehículos podrían aumentar hasta $10.000 en su precio final. Para muchos consumidores, marzo fue la última oportunidad de comprar a “precio viejo”. Y no la dejaron pasar.