Lo que comenzó como una respuesta de emergencia ante una de las mayores tragedias en la historia de Ecuador se ha convertido en una de las organizaciones comunitarias más activas de Florida Central. El Comité Cívico Ecuatoriano Central Florida, Inc., DBA Hispanic-American Alliance Group, Inc., celebró su décimo aniversario reafirmando su compromiso de servicio con miles de familias de la región.
Bajo el liderazgo de su presidenta, Lorena Ortega, y gracias al trabajo de decenas de voluntarios, la organización brinda apoyo mensual a más de 1,500 familias, consolidándose como un importante puente de ayuda para personas en situación de vulnerabilidad.

«Todo nació de un momento de dolor», recordó Ortega al referirse al devastador terremoto que sacudió a Ecuador el 16 de abril de 2016. La tragedia movilizó a la comunidad ecuatoriana de Florida Central, que organizó campañas de recolección de ayuda para los damnificados. Esa experiencia de solidaridad dio origen a una organización con una misión mucho más amplia: servir a quienes más lo necesitan, sin importar su nacionalidad.

Recordando la independencia del Ecuador
Como parte de la celebración, la organización también conmemoró el Primer Grito de Independencia del Ecuador, ocurrido el 10 de agosto de 1809, una fecha considerada uno de los primeros movimientos independentistas de Hispanoamérica y símbolo del deseo de libertad de los pueblos latinoamericanos.
La ceremonia combinó el orgullo por las raíces ecuatorianas con el reconocimiento al trabajo comunitario desarrollado durante la última década, demostrando que el espíritu de solidaridad que nació tras la tragedia de 2016 continúa transformando vidas en Florida Central.
Para ello jóvenes desfilaron con vestidos típicos de varias regiones de Ecuador y también bailaron danzas autóctonas del país.

Una década de servicio comunitario
Durante estos diez años, el Comité Cívico Ecuatoriano ha desarrollado diversos programas de asistencia que benefician a miles de familias cada mes. Entre ellos destacan: Distribución mensual de alimentos para más de 1,500 familias; entrega de juguetes durante la temporada navideña; donación de útiles y mochilas escolares para estudiantes antes del inicio del año escolar; programas de asistencia social dirigidos a familias de bajos recursos: apoyo a personas sin hogar en el área de Osceola, en colaboración con otras organizaciones comunitarias.
Promoción de la cultura ecuatoriana mediante festivales y actividades culturales.
«Quiero agradecer a estos jóvenes que continúan exaltando la cultura ecuatoriana y que portan con orgullo los trajes típicos de nuestro país», afirmó Pilar Burgos, quien coordinó la participación del grupo de jóvenes que desfiló durante la celebración con coloridos atuendos artesanales, elaborados a mano y traídos especialmente desde Ecuador para resaltar las tradiciones y el folclore nacional.
Programas para niños con cáncer, a través de la iniciativa Princesses Helping Children, liderada por una joven voluntaria de apenas 14 años, que utiliza el arte y la creatividad para llevar alegría y esperanza a menores que enfrentan tratamientos médicos.
Una red de aliados y voluntarios
El crecimiento del programa de distribución de alimentos ha sido posible gracias a la colaboración de organizaciones, iglesias y empresas locales.
Inicialmente, las entregas comenzaron en una pequeña oficina y posteriormente se trasladaron al estacionamiento de un supermercado Bravo. Sin embargo, el aumento en la cantidad de beneficiarios hizo necesario buscar un espacio más amplio.
Desde hace dos años, la Iglesia Adventista Hispana abrió sus puertas para albergar una de las principales jornadas de distribución, donde en un solo día se atienden entre 500 y 600 familias. Además, la organización ha ampliado sus operaciones con nuevos puntos de distribución en Sanford, gracias al apoyo de líderes comunitarios y organizaciones aliadas.
Entre sus principales colaboradores también figuran Second Harvest Food Bank, Innova Foundation y Changing Lives Foundation, instituciones que han permitido fortalecer los programas alimentarios y de ayuda social.
Más que asistencia, esperanza
Durante la ceremonia de aniversario, Lorena Ortega agradeció el esfuerzo de los fundadores, miembros de la junta directiva, voluntarios, patrocinadores y aliados comunitarios que han hecho posible el crecimiento de la organización.
«Cada persona que ha entregado su tiempo, esfuerzo y corazón ha sido parte de esta misión. Hoy celebramos diez años de servicio y renovamos nuestro compromiso de seguir siendo un instrumento de Dios para llevar esperanza y bendición a nuestra comunidad», expresó.
Con diez años de historia, el Comité Cívico Ecuatoriano no solo ha fortalecido los lazos entre la comunidad ecuatoriana, sino que también se ha convertido en un ejemplo de servicio para toda la comunidad hispana, demostrando que el trabajo voluntario y la unión pueden marcar una verdadera diferencia en la vida de miles de familias.