Organizaciones ambientalistas e indígenas celebran el fin del centro de detención para inmigrantes, pero exigen retirar toda la infraestructura y reparar los daños ecológicos
Miami, Florida.– El gobernador de Florida, Ron DeSantis, confirmó este jueves el cierre del centro de detención para inmigrantes conocido como «Alligator Alcatraz», instalado hace un año en el Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, en pleno corazón de los Everglades. Aunque defendió el proyecto como una herramienta efectiva para apoyar la política de deportaciones masivas del presidente Donald Trump, organizaciones ambientalistas, líderes indígenas y defensores de los inmigrantes sostienen que el daño ocasionado al ecosistema aún está lejos de resolverse.
«Alligator Alcatraz cumplió el papel para el que fue diseñado«, declaró DeSantis durante una conferencia de prensa realizada en el lugar donde funcionó el centro temporal de detención.
El gobernador reiteró que la instalación, compuesta por carpas reforzadas, siempre fue concebida como una solución temporal para ampliar la capacidad de alojamiento de inmigrantes detenidos mientras se ejecutaban los procesos de deportación impulsados por la administración Trump.
Sin embargo, para sus detractores, el cierre del centro no significa el fin del problema.
«Una mancha en la historia»
La representante estatal Anna Eskamani, demócrata por Orlando, calificó el proyecto como «una mancha que permanecerá para siempre en la historia de nuestro estado y de nuestra nación«.
La crítica fue respaldada por varias organizaciones que se reunieron frente a las instalaciones al cumplirse el primer aniversario de la construcción del centro.
«El daño ambiental continúa»
La líder indígena Betty Osceola, integrante de la Tribu Miccosukee de Florida, aseguró que el cierre del centro representa apenas el primer paso y que la infraestructura levantada en los Everglades debe ser removida por completo.
«No considero que esto haya terminado hasta que retiren todas las carpas, eliminen el material de relleno que colocaron y este lugar quede protegido de manera permanente», afirmó.
Osceola expresó además su preocupación por posibles daños a sitios sagrados y culturales del pueblo Miccosukee.
«Mi mayor temor es que algunos de nuestros sitios ceremoniales hayan sido destruidos, alterados o cubiertos durante la construcción. Queremos poder inspeccionar esas áreas y asegurarnos de que no hayan sido saqueadas o pavimentadas», señaló.
La activista respaldó además la propuesta de la alcaldesa del condado para buscar mecanismos que garanticen la protección permanente del terreno.
«Me gustaría que esas tierras fueran administradas por la Tribu Miccosukee. Nosotros vivimos aquí, cuidamos este ecosistema y seguiremos aquí para protegerlo», añadió.
Ambientalistas exigen transparencia
La directora para Florida y el Caribe del Center for Biological Diversity, Elise Bennett, celebró que ya no haya inmigrantes detenidos en el lugar, pero afirmó que aún queda un largo camino para restaurar el ecosistema.
«Hoy celebramos un logro importante porque ya no hay personas detenidas en medio de los Everglades. Sin embargo, todavía queda muchísimo trabajo por hacer», dijo.
Según Bennett, la construcción del centro dejó impactos ambientales que continúan presentes.
«Las luces siguen encendidas contaminando el cielo nocturno, los generadores continúan funcionando las 24 horas contaminando el aire y más de 20 acres de pavimento siguen alterando el flujo natural del agua hacia los humedales», explicó.
La organización también criticó la falta de estudios ambientales y de participación ciudadana antes de la construcción del complejo.
«La única forma de recuperar la confianza pública es mediante un proceso transparente que permita evaluar todos los daños, desarrollar un plan integral de restauración y garantizar que este lugar nunca vuelva a ser utilizado de esta manera», sostuvo.
Un proyecto polémico desde el inicio
Por su parte, Paul Schwiep, abogado de Friends of the Everglades, calificó el centro como uno de los proyectos más controvertidos impulsados por la actual administración estatal.
«Este será recordado como uno de los proyectos más crueles de hostigamiento contra inmigrantes y probablemente también como uno de los más absurdos», afirmó.
El abogado cuestionó además la decisión de construir un centro de detención en una zona donde prácticamente no existía infraestructura básica.
«¿Quién pudo pensar que era una buena idea levantar un centro de detención en un lugar sin electricidad, sin agua potable, sin sistema de alcantarillado y sin la infraestructura necesaria?», preguntó.
Schwiep recordó que hace exactamente un año su organización y el Center for Biological Diversity presentaron una demanda para detener el proyecto y aseguró que las autoridades aún no han permitido una evaluación independiente de los daños ambientales ocasionados.
Piden restaurar los Everglades
Aunque el cierre de «Alligator Alcatraz» marca el final de una de las iniciativas más polémicas relacionadas con la política migratoria en Florida, organizaciones indígenas y ambientalistas coinciden en que la verdadera tarea apenas comienza.
Los grupos exigen el desmantelamiento total de las instalaciones, la restauración del ecosistema afectado y la protección permanente del área para evitar que vuelva a utilizarse con fines similares.
Para ellos, el cierre del centro representa una victoria parcial, pero advierten que la recuperación de los Everglades y la rendición de cuentas por los daños ocasionados serán el verdadero desafío en los próximos meses.