Los votantes de Florida decidirán en noviembre sobre el plan impulsado por el gobernador Ron DeSantis para reducir los impuestos a la propiedad, luego de que la Legislatura estatal, controlada por los republicanos, aprobara este martes incluir la propuesta en la boleta electoral con modificaciones que buscan proteger el financiamiento de las escuelas públicas.
La medida plantea una exención de hasta $250,000 para propiedades residenciales con “homestead”, lo que implicaría una reestructuración significativa de la forma en que los gobiernos locales recaudan ingresos. Según críticos del plan, el cambio podría reducir miles de millones de dólares en ingresos para condados y municipios, afectando servicios esenciales como seguridad pública, infraestructura y programas comunitarios.
El proyecto avanzó principalmente con apoyo republicano. Sin embargo, el debate en el Senado y la Cámara de Representantes reflejó profundas divisiones sobre el impacto fiscal de la medida.
El senador estatal Bryan Avila, republicano de Hialeah Gardens y presidente del Comité de Finanzas e Impuestos del Senado, defendió la importancia del debate legislativo sobre el tema. “Siento la pasión de ambos lados en este asunto, y es uno de los temas más importantes que hemos enfrentado”, expresó Avila durante la discusión.
En contraste, la representante estatal Johanna López advirtió que la propuesta podría trasladar la carga fiscal hacia otros contribuyentes y afectar la estabilidad de los gobiernos locales. “Debemos ser muy cuidadosos con medidas que suenan como alivio inmediato, pero que pueden terminar debilitando los servicios esenciales de nuestras comunidades”, señaló López.
El Senado aprobó la resolución con una votación de 30-9, mientras que la Cámara de Representantes la avaló con 75-26, superando el umbral requerido del 60% para enviar la medida a los votantes. Un análisis legislativo estimó que la exención podría reducir los ingresos de los condados en $4.6 mil millones en su primer año y hasta $8.4 mil millones en el segundo.
El debate también incluyó advertencias de legisladores demócratas como el senador estatal Carlos Guillermo Smith, quien calificó la propuesta como un paquete fiscal complejo con efectos potencialmente profundos sobre servicios públicos locales.
Ahora, la decisión final quedará en manos de los votantes en las elecciones de noviembre, donde se definirá si Florida adopta o no este cambio al sistema de impuestos a la propiedad.