Durante años, muchas personas creyeron que tomar una copa de vino en la cena o disfrutar algunas bebidas a la semana podía formar parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, una nueva investigación internacional vuelve a poner en duda esa idea y concluye que incluso el consumo moderado de alcohol está asociado con un mayor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Studies on Alcohol and Drugs, revisó más de 7,200 investigaciones relacionadas con el alcohol y sus efectos sobre la salud. Los hallazgos fueron utilizados para analizar cómo los hábitos de consumo influyen en el riesgo de desarrollar enfermedades a lo largo de la vida.
Los investigadores encontraron que las personas que consumen en promedio 14 bebidas alcohólicas por semana —equivalente a unas dos bebidas al día— enfrentan un riesgo de muerte atribuible al alcohol de aproximadamente una entre cada 25 personas. En comparación, quienes consumen hasta siete bebidas semanales presentan riesgos menores, aunque estos tampoco desaparecen por completo.
Kevin Shield, profesor asociado de la Universidad de Toronto y uno de los principales autores del estudio, explicó que el riesgo aumenta conforme aumenta el consumo.
“Incluso el consumo moderado de alcohol conlleva riesgos para la salud y esos riesgos se incrementan cuanto más se bebe”, señaló el investigador.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que contradice la creencia de que el alcohol puede proteger el corazón. Aunque algunos estudios anteriores habían sugerido posibles beneficios cardiovasculares en niveles bajos de consumo, los autores concluyen que esos beneficios potenciales son superados por los riesgos generales para la salud.
El análisis examinó enfermedades ampliamente relacionadas con el alcohol, entre ellas varios tipos de cáncer, como los de boca, esófago y mama, además de enfermedades hepáticas, cardiovasculares y lesiones asociadas al consumo.
Los expertos destacan que el alcohol continúa siendo uno de los factores de riesgo más importantes para la salud pública a nivel mundial. Además, nuevas investigaciones siguen identificando posibles vínculos entre el consumo de alcohol y otras enfermedades, incluyendo algunos tipos de cáncer que aún se encuentran bajo estudio.
Los autores reconocen que el riesgo puede variar de una persona a otra dependiendo de factores como la genética, el estilo de vida y los patrones de consumo. Sin embargo, afirman que contar con referencias más claras puede ayudar a la población a tomar decisiones más informadas.
La conclusión principal del estudio es sencilla. Cuando se trata del alcohol, menos consumo significa menos riesgo. Y, según la evidencia científica más reciente, no existe una cantidad que pueda considerarse completamente libre de consecuencias para la salud.